Funcionarios de prisiones, trabajadores “distintos” sin estatuto diferente

Funcionarios de la cárcel de Albocàsser, a través de la asociación TAMPM, reclaman que se reconozca su singularidad con un estatuto propio algo que hoy, 20 de abril, se debate en el Congreso

Luís -nombre ficticio- hace más de un año que hizo su último curso de defensa personal, de 20 horas y tuvo suerte porque habitualmente no suele haber muchas plazas para reciclarse. Trabaja de funcionario en el centro penitenciario Albocàsser II de Castellón.

Él está en lo que los trabajadores de allí denominan “servicio interior”, es decir, dentro. Luís es funcionario pero no tiene la calificación de “agente de autoridad”. Cuenta que cuando aprobó sus oposiciones, luego recibió una especie de cursillo “donde nos enseñaron algo de defensa, lo básico de como manejar un extintor y poco más”.

Junto con otro compañero se encarga, en su turno, de un módulo con 70 reclusos “que no son, digamos, de los conflictivos”, pero reconoce que cada uno de los trabajadores está prácticamente solo porque el otro “o tiene que hacer papeleo o hacer el recorrido”.

Además comenta que los funcionarios “duran poco en Albocàsser” porque “es un centro con mucho movimiento y mucha gente que viene y se va de golpe, igual cada año llegan 30 ó 40 personas”, apunta.

El caso de Luís es solo un ejemplo, pero como él, aproximadamente el 97% de los funcionarios de este centro, en una encuesta realizada por la asociación Tu abandono me puede matar (TAMPM) consideran que es necesario que los funcionarios de prisiones “tengan un estatuto propio distinto al de otros funcionarios” porque como argumentan “aunque somos funcionarios pero nuestro trabajo es muy específico y trabajar en prisiones nada tiene que ver con lo que tratan ningún otro funcionarial”-

En declaraciones a Actualitat Valenciana, el representante de TAMPM en este centro de Albocàsser, explica las particularidades de esta prisión y detalla la realidad para explicar porque un estatuto propio, para quienes desarrollan su trabajo en centros penitenciarios “es tan necesario”.

Un estatuto que debate este martes 20 de abril el Congreso y en el que entre otras cosas se plantea el reconocimiento de que los funcionarios de prisiones puedan ser considerados agentes de autoridad.

BOCG-14-B-126-1-2

Cabe recordar que se trata de una proposición de ley, presentada por el PP y que hoy someterá a debate. De aprobarse, se trataría del el primer régimen estatutario de los funcionarios que trabajan en las prisiones españoles para que, entre otras cosas, sean considerados agentes de la autoridad, algo que desde TAMPM aseguran es fundamental para poder ejercer su trabajo “con los medios y en las condiciones adecuadas”.

Sin formación continua ni específica para tratar con los reclusos

Entre los objetivos que buscaría la posible creación de un estatuto específico para estos funcionarios, se recogen reivindicaciones que el representante de TAMPM considera claves, como por ejemplo que pudieran tener un tipo de formación más específica acorde a su trabajo y sobre todo que les permitiera reciclarse continuamente.

“La formación aquí es clave porque trabajar con personas es muy complicado y nuestro trabajo es muy singular ” por ejemplo de vez en cuando pegan fuego a las celdas y tenemos que intervenir rápido, es que solo tenemos los conocimientos básicos de cómo manejar un extintor y poco más. No somos bomberos y son casos más habituales de lo que la gente puede pensar”, apunta el representante de esta plataforma.

Además, bajo el punto de vista de esta asociación, la formación que reciben aprobados los exámenes de las oposiciones resulta escasa. “Al aprobar te dan un curso de formación donde se dan unas charlas y luego en el centro penitenciario, se da un curso de defensa personal, extinción de incendios y poco más y luego se está un año y medio en prácticas ya en un centro”, explica.

“Queremos un estatuto específico que atienda unas necesidades y circunstancias muy concretas. Somos funcionarios, sí, pero un funcionario de hacienda no tiene un armario con porras, cascos y chalecos”

De hecho, otra de las características específicas de Albocàsser II es que es uno de esos destinos de prácticas “donde nadie se queda luego” y eso significa que aproximadamente “cerca de un 80% de los funcionarios están poco más de un año y luego se marchan y eso aún hace más complicado poder consolidar una plantilla fija y poder trabajar”.

“Por supuesto, están en su derecho, y lo entendemos pero que cada año y medio vengan 30 o 40 personas nuevas que tienen que aprender el funcionamiento, adaptarse y luego se marchen y volver a empezar tampoco pone las cosas fáciles”.

“Y eso son solo algunos ejemplos. Lo único que queremos es un estatuto específico que atienda unas necesidades y circunstancias muy concretas. Somos funcionarios, sí, pero un funcionario de hacienda no tiene un armario con porras, cascos y chalecos”, añaden.

“Lo que pretendemos es tener un sector propio, diferenciado, igual que tienen la Policía Nacional. Ahora ni siquiera somos considerados autoridad. Tenemos ciertas peculiaridades y queremos que eso se reconozca. Y es que además, no importa lo que pidamos, ni lo que contemos , noi lo que expliquemos que pasa en nuestro día a día, dentro de la administración pública con más de 20.000 funcionarios, “nosotros, no somos prácticamente nadie” por tanto nuestras reivindicaciones nunca llegan a ningún lado, y nuestro trabajo, con personas, privadas de libertad, con unas circunstancias muy concretas y en un entorno, a veces complicado…es distinto al de otros funcionarios. Solo queremos que eso de reconozca y se regule”, concluye el representante de TAMPM en el centro penitenciario de Albocàsser.



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