La angustia de los ganaderos de reses bravas

Germán Vidal: “Va a ser muy difícil vivir dignamente como mi familia del ganado bravo, si no vuelven los bous al carrer".

Va a ser complicado vivir dignamente de la ganadería y las reses bravas, como mi familia”, así comienza este artículo que pretende reflejar cómo lo está pasando actualmente el mundo del toro y concretamente la ganadería, y quién mejor que un hombre que se ha dedicado toda la vida a esto y que ama a los toros como si fuesen de su familia, a pesar de lo que mucha gente crea, “yo no me considero un asesino”.

Germán Vidal Segarra es un ganadero de la provincia de Castellón, concretamente tiene a sus reses en Cabanes, en una ganadería que cuenta ya con más de 100 años de historia, que fue fundada por su abuelo en 1914. Germán es de la tercera generación y el responsable de la ganadería tras fallecer su padre en 1999.

Las reses de Germán Vidal son casi al cien por cien para el bou al carrer, a excepción de que realice alguna becerrada.

Hasta aquí todo normal, el problema llega con la pandemia y la crisis del coronavirus, cuando el ganadero en ese momento tiene casi 900 animales, y se anulan todos los actos taurinos en la Comunitat Valenciana, en ese momento se plantea, ¿y ahora que hago con mis animales?

Marzà

“El coronavirus ha supuesto una debacle, porque nuestro sector es diferente, ya que no facturamos nada y seguimos teniendo los mismos gastos”, explica Germán con mucha frustración.

El ganadero añade que “además hace más de un año que no hemos podido hacer nada, lo que ha supuesto no tener ingresos”.

Con mucha pena Vidal cuenta que “hemos ido sobreviviendo la mayoría de los ganaderos, matando ganado y vendiéndolo al matadero, una salida que no es viable económicamente, pero no podemos hacer más, solo pensamos en poder sobrevivir”.

Al hablar del futuro, Germán lo ve “bastante incierto”, ya que la única esperanza que les queda es que se avance con las vacunaciones para poder comenzar a planear cómo hacer que los toros vuelvan a las calles.

Cuando Vila-real el año pasado decidió montar una plaza de toros portátil en el municipio para ayudar al sector taurino a poder tener algún tipo de ingresos por la gran crisis que están viviendo a raíz de la pandemia, muchos ganaderos pensaron que iba a ser la solución, pero lamentable no fue así, ya que como explica Germán “la idea era buena, aunque el aforo muy reducido, tan solo 400 personas, yo fui dos tardes, pero el problema es que la gente quiere el toro en las calles y además pagando les cuesta mucho más ir”.

Vidal lo tiene muy claro, el problema del bou al carrer es que “la gente quiere el toro cerril en las calles, que reúne a una gran afluencia de aficionados, algo que no se puede controlar, por eso es tan complicado que vuelvan los festejos”.

Decisión drástica

Una de las decisiones más drásticas y duras que ha tenido que tomar Germán Vidal en su vida ha sido la de acabar con una gran cantidad de ganado, “el año pasado matamos unos 300 animales y ahora aún tendré que hacerlo con 500 más, hecho que me duele mucho, pero no me queda otro remedio para que los gastos sean menores, ya que es la única forma de obtener ingresos”.

Para el ganadero “esta pandemia te reorganiza la vida porque has tenido mucho tiempo para pensar, incluso cambiar de oficio, pero mis sentimientos me lo impiden, ya que he nacido rodeado de toros y mi vida está aquí”.

Como cualquier negocio, Vidal también ha tenido que tomar decisiones drásticas, ya que había dos personas fijas trabajando y ahora tan solo queda una, “para restar gastos”.  Además, en verano contrataba a ocho o diez trabajadores más durante tres o cuatro meses, porque era cuando más festejos taurinos se realizaban, en conclusión “es una pescadilla que se muerde la cola, porque al no haber bous al carrer, esa gente no te ha hecho falta este año, por lo que no la has podido contratar”.

Política y mundo del toro en la Comunidad Valenciana

El ganadero Germán Vidal no tiene pelos en la lengua y piensa que “los políticos de la Generalitat Valenciana se están cebando con el mundo del toro, ya que salieron ayudas para todos los sectores menos para el ganado bravo, nos sentimos totalmente discriminados”, además añade que “lo hemos pasado muy mal sin recibir una ayuda coherente”.

Vidal tan solo ha cobrado una “ayuda simbólica” de la Diputación de Castellón, que “no vale para sobrevivir”, además de otra del ayuntamiento de Cabanes, que “nos tendió una mano”, por lo que está “muy agradecido” con las dos instituciones públicas.

Respecto a este tema, cabe destacar que la Unión de Ganaderos del Levante ha presentado una querella criminal contra la consellera Mireia Mollá Herrera por un supuesto delito de prevaricación y por supuesta desviación de poder a la hora de conceder ayudas Covid a las explotaciones ganaderas durante el año anterior.

El motivo de la querella a la Conselleria de Agricultura que preside Mireia Mollá se debe a que la misma habría excluido “de modo deliberado” a este colectivo de ganaderos de reses bravas del acceso de ayudas a explotaciones ganaderas afectadas por el COVID de la Generalitat Valenciana aprobado mediante DECRETO 59/2020 de 8 de mayo, del Consell.

Futuro Ganadería

“El futuro para la ganadería lo veo gris porque cada día tenemos más enemigos, no solo los antitaurinos, sino también muchos políticos”, asegura Vidal.  También añade con contundencia “no me siento ningún asesino”.

Así mismo, lo tiene muy claro, “la gente debe de mentalizarse que si no hubiese festejos populares o corridas de toros, la raza del toro bravo se extinguiría”.

Para finalizar nuestra conversación, con la voz entrecortada el ganadero piensa que “va a ser muy difícil vivir dignamente como mi familia, pienso que tendré que diversificar porque veo muy difícil subsistir tan solo con el ganado bravo”.

Las fotos que aparecen en el reportaje son de Marzà.

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