Aumentan los colegios que prohíben los disfraces del ‘Juego del Calamar’

Muchos centros educativos abordan el tema en las aulas y comentan el peligro de la violencia a través de esos supuestos juegos infantiles

Parece que la iniciativa “formal” del colegio José Soriano de Vila-real de prohibir explícitamente los disfraces del juego del calamar para este Halloween está sumando cada día más seguidores, o al menos está planteando el interrogante en otros centros educativos en toda la Comunitat.

Así, mientras en muchas tiendas de disfraces las caretas y las indumentarias (monos rojos) vinculados a la serie coreana, tildada ya por los expertos, como “peligrosa” para los menores al aunar juego y violencia se agotan, muchas familias empiezan a preocuparse por si ‘la moda’ se está yendo de las manos como algunos temen.

De momento, aunque desde algunas asociaciones de madres y padres ya han planteado su preocupación, en la mayoría de los casos lo que se ha optado es por tratar en clase esa realidad de las imitaciones a la violencia. En algunos centros lo han hecho a través de asignaturas como ‘valores’ donde se han aclarado las fronteras entre la ficción y al mismo tiempo se ha aprovechado para abordar problemáticas vinculadas a comportamientos violentos por emulaciones de otras escenas virtuales.

En el CEIP Lluís Revest de Castelló, por ejemplo, una alumna de sexto curso cuenta en casa a sus padres, como en clase se ha hablado de la forma en qué los juegos tradicionales se han convertido “por la serie de Netflix, en juegos de pegarse y que todo el mundo busca cosas del juego del calamar en los móviles y quieren ver cómo se muere la gente”.

Por otro lado, en cuanto a los disfraces, en otros centros educativos, como el CEIP MYRA , María Yocasta Ruiz Aguilera del Puerto de Sagunto, se ha prohibido “cualquier disfraz que pueda herir la sensibilidad de los niños”, explica una madre de dos alumnos de este centro.

Formar a las familias en el control parental

Con todo, entre recomendaciones, prohibiciones o introducción pedagógica del fenómeno que puede resultar de las imitaciones de una serie con un alto contenido de violencia vinculado a juegos, aparentemente inocentes, a las asociaciones de madres y padres también llegan las preocupaciones pese a que la inmensa mayoría desconocía la serie y ha tenido la primera noticia cuando se ha planteado ahora el tema o por la repercusión mediática.

El presidente de Fampa Penyagolosa, Josép Albiol comenta a Actualitat Valenciana, que quizás “hablar tanto también esté creando de algún modo un efecto llamada”. Sin embargo, por otro lado también reconoce que un tema que se deriva de todo esto es el de la responsabilidad de las familias en lo que ven sus hijos.

“La libertada de elección está ahí para todos pero muchas familias no aplican en control parental porque ni siquiera conocen los mecanismos, y quizás no es tan complicado”, apunta Albiol. De hecho, apunta que entre las ofertas formativas anuales de los cursos dedicados a madres y padres como responsables de la educación, sí se habla de las tecnologías pero quizás harían falta una serie de talleres “para explicar que la opción de control parental se puede aplicar tanto en móviles, como en ordenadores como en otros dispositivos y en que ven los hijos”. “Al fin y al cabo series como estas, no debemos de olvidar que las ven en casa, no en el colegio”, concluye.

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