Goteo de bajas en las citas de vacunación

Sanitat no ha constatado que las cifras sean significativas pero los expertos ya alertan de que la sensación de duda puede alentar el "miedo"

Silvia trabaja en un centro sanitario de Vila-real y desde hace unos días cuando va a las cinco al colegio a recoger a su hija vuelven a ser muchas las personas que le preguntan qué opina ella de ponerse la vacuna cuando les llamen. Ella explica siempre que como personal sanitario, ella la lleva desde hace semanas, pero que eso es una decisión libre. Luego apuntilla que a su madre, que es mayor, también se la pusieron y “está fenomenal”, pero muchas veces siempre hay alguien que comenta, “claro, pero esa es la otra”.

Hoy mismo el Departamento de Salut de Castellón ha iniciado la vacunación entre grupo de nacidos 1957-1958 y aunque no hay datos oficiales de si fallaron muchas personas convocadas a vacunarse, durante los últimos días, sí que es cierto que la confusión y desconcierto creado por las constantes modificaciones en las franjas de edad o incluso en los posibles efectos secundarios de algunas vacunas ha generado una nueva oleada de desconfianza que está siendo significativa.

Basta para constatarlo como pese al estricto orden en que se dan las citas horarias para la inmunización en muchas ocasiones las ausencias de pacientes hacen que se adelante a quienes llegan antes. Fabiana cuida a una persona mayor que acudió a vacunarse en su centro sanitario de la calle Trullols de Castelló hace unos días. Llegaron casi con media hora de antelación porque Rosa, la paciente que iba a ser vacunada, va con andador y le cuesta caminar, y cuenta como se les dio paso enseguida “y no para que no estuviésemos esperando, si no porque se ve que ese día había fallado mucha gente según nos dijo el enfermero”.

El caso, no es aislado, y aunque bien el miedo o la incerteza se centra en otros grupos de edad más jóvenes, el ‘nombre de la vacuna’ y la información recibida también dice mucho a la hora de generar reticencias.

Por otro lado, expertos médicos insisten en “la eficacia de lo bien que están funcionando las alertas farmacológicas” y en la necesidad de “no alarmar a la población” con bombardeo de informaciones que lleven a la desconfianza. Sin embargo, son muchas veces los mismos anuncios hechos públicos desde ámbitos políticos, no siempre coincidentes con las recomendaciones sanitarias, los que están generando este goteo de personas que están empezando a no acudir cuando hace unas pocas semanas el foco era todo lo contrario y se centraba en averiguar como vacunarse antes.

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