Benicarló, mucho más que el paraíso de la alcachofa con D.O.

Actualitat Valenciana se acerca a un municipio "orgulloso de sentirse pueblo" que conjuga respeto por la tradición con una actividad constante y la exigencia autocrítica de sus gentes

Con un producto a la vez tan humilde y versátil como la alcachofa, como principal embajadora del municipio, Benicarló, ha logrado, no sin esfuerzo situarse en una aparente discreta posición entre los municipios costeros de Castellón que le permite conservar ese “aire de pueblo”, como dicen orgullosos sus vecinos, pero siendo ya un municipio que esconde muchas sorpresas.

Actualitat Valenciana descubre hoy, al menos cinco de los aspectos, que más orgullecen a los benicarlandos. Algunos, conocidos y publicitados como atractivos para el visitante y otros , más íntimos, y reservados solo a quienes viven en el municipio.

Isabel, benicarlanda ‘de soca’, nos dibuja algunas de esas particularidades y nos guía por cinco de las razones para escoger Benicarló.

Un municipio grande, sin perder la esencia de pueblo

Con cerca de 30.000 habitantes, este municipio de la Comarca del Bajo Maestrazgo, en el norte de Castellón, dicen sus gentes, que aunque es lo suficientemente grande para no sentir la sensación de limitación que tanto agobia a muchos urbanitas, conserva la esencia de “no olvidar que es un pueblo”.

Buen ejemplo de ello, es la hermandad y la complicidad que se establece entre vecinos, no solo ante la llegada de eventos festivos señalados sino a la hora de activarse para acciones, protestas sociales, o para ir de la mano para marcarse retos y conseguir proyectos para el bien comunitario.

Un patrimonio histórico que poco a poco alcanza su reconocimiento

Su centro histórico, sus ermitas o su patrimonio arquitectónico aún hoy siguen sorprendiendo a muchos visitantes que no se esperan encontrar esos pequeñas tesoros, que pasan desapercibidos muchas veces y que esconden detalles solo aptos para quien sabe ver.

IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ. Destaca entre los monumentos más notables de Benicarló, la Iglesia de San Bartolomé, Patrón de la ciudad. Se trata de una arquitectura propia de la última fase del barroco, con Torre-Campanario.

MUSEO DE LA CIUDAD DE BENICARLÓ (MUCBE). Situado en el antiguo Convento de San Francisco. En la actualidad, el Mucbe es el centro cultural de la ciudad y desde allí se ofrece una amplia y atractiva programación cultural (charlas, exposiciones, conciertos, presentaciones de libros, etc.).

ERMITA DEL CRISTO DEL MAR. También conocida como Iglesia de San Pedro, se halla situada en las proximidades del Puerto.

ERMITA DE SAN GREGORIO. La Ermita tiene un amplio pórtico formado por cinco arcos de piedra labrada. El día 9 de mayo, festividad de San Gregorio, se celebra cada año en esta Ermita una tradicional y popular romería.

El orgullo de mantener el pasado de lo cotidiano

Otro de los elementos que también define este municipio, o mejor dicho las gentes que en él habitan y que han nacido allí, es que al margen de las recomendaciones turísticas vinculadas al patrimonio arquitectónico religioso o de marcado carácter cultural, lo cotidiano y su pasado marinero y labrador, les llena de orgullo.

Es quizás por eso, que si preguntamos qué ver a cualquiera de sus vecinos, casi todos nos remitirán a la esencia de sus orígenes: “la casa benicarlanda”.

Isabel, nuestra guía en Actualitat Valenciana, como benicarlanda de pro, arquitecta, y amante de los detalles de su pueblo insiste que qué “es que lo tiene todo, como casa de mi abuela!, vamos ¡cómo la casa típica de pueblo de todas nuestras abuelas!”.

Y es que lo cierto es que la recuperación etnológica de cualquier vestigio de lo cotidiano que recuerde los orígenes de este pueblo, no solo enorgullece a sus gentes que sino que se convierte en una seña de identidad de respeto por un pasado humilde de un municipio que se aferra a mantener su esencia, y que que pese a su tranquila y a veces tímida abertura al turista, nada tiene que ver con el camino escogido por municipios costeros vecinos.

Las joyas de una gastronomía de tierra y mar

Con el protagonismo inexcusable de la alcachofa, Isabel, insiste en que además de este producto, con denominación de origen Benicarló D.O., “aquí también somos muy de pescado”.

De hecho, cualquier guía turística o gastronómica, deja claro cuales son algunas de las especialidades más destacadas que se pueden saborear. La misma página web del municipio, apunta algunos de los platos y recetas más típicas.

“Hablar de Gastronomía en Benicarló, es hablar de los productos de esta prolífica tierra, de sus deliciosos pescados y de aquellos tradicionales postres cuyas recetas son guardadas celosamente por los maestros de la cocina mediterránea.

Destacaremos: la “olla barrejada” o los arroces en sus variadísimas formas de elaboración, el “arròs a banda”, la paella del terreny, o el “rossejat”.

Además, las Jornadas Gastronómicas de la Alcachofa ofrecen cada año, el mes de enero, la posibilidad de saborear deliciosos platos preparados con la afamada Alcachofa de Benicarló, producto con Denominación de Origen.

Las posibilidades de la Alcachofa de Benicarló como producto culinario son casi infinitas. Se puede comprobar en el repertorio de entrantes, los guisos suculentos y la cada vez más amplia gama de dulces de alcachofa que se elaboran en sus cocinas. No podemos olvidar la clásica y sabrosa alcachofa a la brasa.

Y si hablamos de pescado, en cualquier restaurante cercano al Puerto, no dejéis de degustar el “suquet de peix”, con la riquísima variedad de pescados que todos los días llegan y se subastan públicamente en el Puerto.

Las carnes que llegan desde el interior de la provincia son también elaboradas con destreza, hasta conseguir aquel cabrito al horno o el conejo al Maestrat, que hacen las delicias de propios y extraños.

Y puestos a hablar de un buen final para una comida entre amigos, no dejéis de probar los “pastissets de cabell d’àngel” y de moniato, o el “coc ràpid”, “carquinyolis”, “rotllets d’anís”, “coques de Sant Antoni”, especialidades de la repostería benicarlanda”.

Imagen de las alcachofas con D.O. de Benicarló (fuente: web del ayuntamiento de Benicarló)

El carácter inconformista de un pueblo inquieto

Por último, y siempre sin olvidar un entorno natural privilegiado que cuenta también con una franja marítima que conjuga nuevos espacios e instalaciones para disfrutar del mar pero que al mismo tiempo se afana en conservar las actividades propias de una ciudad marinera tradicional, Isabel insiste en qué otra de las señas “populares” de una identidad que ha mantenido el equilibrio entre el desarrollo y el respeto por no olvidar la esencia, es el carácter de sus gentes.

“Aquí somos muy de criticar, pero criticar todo lo que tenemos, porque creo que en el fondo lo que nos gusta es poder tenerlo aún mejor para sentirnos orgullosos, eso es muy de pueblo, y a mucha honra”, comenta divertida.

Por otra parte, hacer un recorrido por el Benicarló de hoy es entender también porqué mucha gente regresa al municipio o se lo plantea como una buena opción para establecer su residencia.

Isabel, lo tiene claro, se ha criado, ha vivido allí y aunque sus periodos de formación académica la han llevado también a otras grandes ciudades, ahora, con una hija pequeña, Mar, redescubre “eso”, que confiere a esta ciudad un equilibrio entre la perseverancia de la esencia y el crecimiento moderado.

“Aquí somos muy de mantener las tradiciones, pero también de hacer cosas, de actividades, de criticar a todos y a todo pero porque siempre queremos mejorar. Lo importante es que la gente conserva esa esencia y se une de forma activa. Socialmente siempre hay movimiento, ¡eso te lo puede decir mi madre que no para! pero además, una cosa que he redescubierto también ahora, es que pese a la actividad, por ejemplo, para ir con niños, para sentarte en una terraza y disfrutar de un espacio abierto, y hay muchas opciones, hay muchos parques y sobre todo, aún se puede ‘vivir la calle’ y eso no tiene precio”.

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