Botànic II: dos años y una pandemia

La coalición valenciana llega al ecuador de la legislatura más reforzada y unida gracias a la crisis sanitaria

731 días desde que los valencianos y las valencianas permitieron que se reeditara el gobierno del Botànic. 52 escaños que respaldaron la gestión del primer pacto y consolidaron el acuerdo entre Ximo Puig, Mónica Oltra y Rubén Martinez Dalmau. Sin embargo, una pandemia y una emergencia sanitaria, con la que nadie contaba, acabaron con los planes de la coalición y obligaron a cambiar de rumbo y prioridades

Dos años con sus idas y venidas, pero dos años dónde el trabajo para hacer frente al coronavirus ha sido el protagonista. El tripartito llega al ecuador de la legislatura reforzado y más unido, quizás por obligación, que hace unos meses donde las desavenencias internas traspasaron los pasillos del Palau.

El president Ximo Puig ha sido la cabeza visible del Consell durante la mayor parte de la crisis sanitaria en la Comunitat Valenciana. El rol de gestión en primera línea que asumió Puig, con la llegada de aviones con material sanitario, el anuncio de las restricciones y el continuo foco mediático han conseguido asegurar su cargo como president, que incluso en un futuro electoral le podría beneficiar.

Sin embargo, está hipermediatización de Puig restó a la imagen de la vicepresidenta, Mónica Oltra, y Compromís que quedaron fuera de plano y sin protagonismo en la primera etapa. Lo que provocó a finales de 2020 continuas apariciones de la formación nacionalista reclamando más relevancia y cuestionando sus propias medidas sanitarias. 

Crisis de gobierno

Oltra también fue crítica con las decisiones y restricciones de Puig contra la Covid-19 porque las consideraba demasiado laxas, llegando a provocar un terremoto en el epicentro del gobierno.

A esto se sumaban las dispares opiniones del gobierno en cuanto al reparto de los presupuestos para el 2021, la nueva ley de Función Pública y el requisito lingüístico y, ahora, la ampliación norte del Puerto de València. Sin embargo, parece que de esta crisis han salido reforzados al ver que la única alternativa posible para resistir es el acuerdo y el dialogo. 

Un gobierno ‘a la valenciana’ envidiado por otras autonomias y políticos como la candidata de Más Madrid, Mónica García, quien proponía a PSOE y Podemos una fórmula similiar. Entre las razones, la relación entre los socios y las políticas sociales, pero, sobretodo, la normalidad democrática y por alejarse del partidismo y centrarse el interés del bienestar de los valencianos y de las valencianas.

Botànic I

Seis años de políticas públicas progresistas y de transformación social, aunque todavía queda mucho trabajo por cumplir. La primera época del Botànic fue una especie de luna de miel política entre Ximo Puig y Mónica Oltra. “Una revolución valenciana” en la forma de hacer política para demostrar que el Consell había cambiado y atrás quedaban los más de veinte años de gestión del Partido Popular y de corrupción.

Siguen faltando las promesas del acuerdo firmado en Alicante del Botànic II:acabar con la infrafinanciación del Gobierno hacia la Comunitat Valenciana, mejorar las infraestructuras sanitarias, la atención y la reducción de las listas de espera; eliminar por fin los barracones escolares, progresar con el escudo social, las leyes de igualdad y vivienda, y empujar las de emergencia climática. 

Futuro para la coalición

El futuro siempre es incierto, pero el gobierno a la valenciana, ahora mismo, tiene la suerte de jugar con ventaja porque la derecha se encuentra en un momento complicado. El Partido Popular en una clara pugna por el nuevo liderazgo en la Comunitat Valenciana; Ciudadanos, un partido en caída libre que tiende a desaparecer, y más con la fuga de Toni Cantó a la Asamblea de Madrid; y Vox, arrinconado por un posible “cordón democrático”.

Aun así, las tres formaciones están obligadas a entenderse porque, aunque el PSPV se consolide, como muestran las encuestas, ni lo socialistas, ni Compromís ni Podem podrán gobernar en solitario. La única fórmula posible será volver a dejar las diferencias de lado y unirse para evitar un gobierno del Partido Popular con la extrema derecha.  

Además, con el viento a favor, y la ciudadanía satisfecha, como muestra la encuesta de Sigma Dos para Las Provincias, Puig y Oltra podrán dormir tranquilos y quizás terminar la legislatura. Aunque con la llegada de los fondos de la Unión Europea y el repunte de la economía los planes pueden variar. Pero en política todo puede pasar y el horizonte electoral del 2023 todavía está muy lejos.



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