Albocàsser, un centro penitenciario con falta de personal y un módulo de ‘peligrosos’ al límite

"Dos funcionarios para módulos con cerca de un centenar de reclusos y un walky y un uniforme sin seguridad como equipación", denuncia CSIF

Pocas veces son noticia por hechos positivos. Es más, poco se quiere saber de lo que guardan pero ahora, los centros penitenciarios vuelven a estar de actualidad porque la protesta nacional del próximo 22 de abril contra la nueva Ley de la Función Pública Penitenciaria ha unido a diferentes sindicatos. Salen a la realidad, de este modo, problemas internos de los trabajadores de estos centros que, según ellos, no soluciona el borrador de una Ley a la que acusan de “estar vacía de contenido”.

Dos funcionarios para módulos que albergan cerca de un centenar de reclusos, falta de seguridad y equipamientos en unos uniformes tradicionales que no ofrecen protección adicional o cambio constante de personal funcionarial que no permite consolidar equipos, son algunas de las principales situaciones a las que se enfrentan estos trabajadores en las cárceles de Castellón y, especialmente en el Centro Penitenciario Castellón II de Albocàsser.

En este último centro hay un gran número de internos considerados como ‘peligrosos’ en un módulo de aislamiento que se encuentra al límite de su capacidad. Tiene capacidad para 45 internos y en estos momentos hay 40 plazas cubiertas -las otras cinco siempre se dejan por seguridad, ya que en caso de que haya algún incidente interno se traslada al recluso/s implicado/s al módulo de aislamiento-, explican desde el sindicato CSIF.

Y es que, aclaran, que “quienes se encuentran en este módulo son presos considerados como ‘peligrosos’, que se van rotando por toda España entre los centros penitenciarios que tienen capacidad y estructuras adecuadas para recibirlos”.

Cierto es, como también reconocen que ,en el resto de módulos no hay problemas de sobrepoblación, ni en Castellón I ni en Castellón II. Lo que sí hay es falta de personal, principalmente en Albocàsser.

Por un lado, solo hay tres médicos para atender a 1.100 internos, pese a que algunos de ellos presentan patologías crónicas consideradas como graves. Tampoco cuentan con servicio de psiquiatría, ya que únicamente disponen de la visita de un especialista externo una vez al mes.

También en relación a este centro, que consta de 19 módulos, en ocasiones en las que únicamente hay dos funcionarios para cubrir módulos que albergan a un centenar de internos -esto sucede en unos cinco o seis módulos-.

Sin equipamiento ni formación específica

Respecto al personal, mayoritariamente, se trata de personal con escasa experiencia, ya que Albocàsser está considerado como un ‘destino de carrera’, es decir, de personal recién incorporado, por lo que además hay una gran movilidad del personal funcionario en este centro, lo que dificulta el día a día.

Desde CSIF Castellón hemos denunciado en reiteradas ocasiones la falta de formación especializada actualizada y de equipamiento para atender a este tipo de población reclusa, ya que los funcionarios de prisiones carecen de medios materiales adecuados para intervenir, pues únicamente van equipados con un walkie talkie y un uniforme de corte tradicional, que no está considerado como de ‘seguridad’ y dista mucho de los uniformes de otros cuerpos y fuerzas de seguridad, como la Policía o la Guardia Civil.

Una agresión = una sanción administrativa

Por eso, una de las reivindicaciones es que la nueva Ley de la Función Pública Penitenciaria reconozca al personal de Instituciones Penitenciarias como agentes de la autoridad, lo que también serviría para endurecer las sanciones en caso de ser víctimas de una agresión, ya que actualmente al interno solo se apercibe con una sanción administrativa. A ello se suma que muchos de estos internos sufren también otras patologías, principalmente relacionadas con la salud mental, y el personal carece también de formación específica para tratarlo.

En líneas generales, desde CSIF se ha reivindicado de manera reiterada la puesta en marcha de un centro especializado de estudios penitenciarios o una academia especializada que permita formar de manera continua al personal, ya que en estos momentos la formación en todos los campos es escasa -se ofertan pocas plazas- y muchas veces inexistente en algunos de los campos.

900 plazas pendientes de convocar

Las plantillas están envejecidas y desmotivadas, ya que por un lado las retribuciones del personal de Instituciones Penitenciarias distan mucho de las de un policía o un guardia civil y, por otro, en estos momentos en el ámbito nacional hay pendientes 900 plazas de la oferta de empleo público del año 2020 que no han sido convocadas.

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