El ciberataque colapsa el pago a proveedores del ayuntamiento de Castelló

Las más de 500 facturas recibidas entre el 25 de y el 30 de marzo deberán volverse a enviar y las posteriores aún están siendo descargadas

Las más de medio millar de facturas de proveedores que entraron en el ayuntamiento de Castelló entre el 25 y el 30 de marzo, día en que se produjo el ciberataque al consistorio de la capital de la Plana, deberán volver a presentarse.

Al menos, esa es la notificación que están recibiendo muchos de los proveedores afectados. Pero es que además, a partir de esa fecha, la paralización preventiva y la inactividad que bloqueó y dejó fuera de uso gran parte de los servicios también ha supuesto un retraso adicional de cerca de 30 días respecto a la tramitación del resto de las facturas.

Es decir, el colapso que sufrió la administración, “al ser víctima de un ciberataque”, como han reiterado en las últimas semanas fuentes municipales, interrumpió el proceso habitual de funcionamiento, lo que afectó a la tramitación de estos pagos a proveedores.

Así, al no poder acceder el ayuntamiento a la descarga de las facturas que los proveedores suben a través de la plataforma FACe (Punto General de Entrada de Facturas de la Administración General del Estado) debido a las fuertes medidas de prevención que se establecieron, según las recomendaciones de seguridad, la mayoría de estas ni siquiera están aún en manos de la administración local.

30 días de retraso, de momento

Dicho de otra forma, los “daños colaterales” del ataque informático recibido por el ayuntamiento, afectarán a miles de proveedores. Y es que cabe recordar que la media de facturas diarias que puede tramitar una administración local en una ciudad como la capital de la Plana supera fácilmente el centenar. Por tanto la demora acumulada con la paralización de los procesos administrativos está ya teniendo consecuencias, en algunos casos mucho peores de los que algunos preveían en la estimación de cobro de estos profesionales y empresas afectadas.

Con todo, esto implica que o bien los procesos, a partir de ahora se aceleran de manera extraordinaria o las fechas de vencimiento de cobros previstas inicialmente serán imposibles de cubrir. Una circunstancia que suma aún más preocupación a los últimos acontecimientos hechos públicos en referencia al ciberataque donde se reconoció finalmente que sí se había producido robo de datos que se encontraron en la ‘deep web’ o red profunda.

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