‘Los jóvenes de Castelló tienen ganas pero les falta información’, así los ve el Consell de la Joventut

Este órgano de participación existe desde hace 42 años y aglutina a 28 entidades pero busca llegar también a los jóvenes de forma individual

“Yo no sabía que…” es una de las frases más oídas por las personas que forman parte del Consell de la Joventut de Castelló cuando alguien descubre sus actividades, sus servicios o cómo se pueden lograr muchas cosas que ignoraban antes, con una simple llamada o visita a redes sociales. Pero el principal problema es que la gran mayoría de jóvenes de la capital de la Plana, ni tan siquiera saben qué es “eso del Consell”.

El Consell de la Joventut es “un órgano de representación de la gente joven a través de diferentes organizaciones, y movimientos asociativos que busca ser un órgano de intermediación para que se tengan en cuenta sus opiniones en el ámbito municipal”, así lo explica su actual presidente Miguel Marí a Actualitat Valenciana.

Es decir, se trata de un instrumento de participación ciudadana dirigido a la población de entre 14 y 30 años pero que sin embargo solo quienes ya forman parte de entidades sociales, políticas, solidarias o asociaciones de otro tipo conocen.

Pese a tener 28 entidades agrupadas y 42 años de historia en Castelló, el reto “es cómo llegar a que nos conozcan más jóvenes”, reconoce Marí. Y es que aunque cómo órgano de intermediación, la concejalía de juventud es su principal interlocutor “para que se tenga en cuenta la perspectiva joven en muchas decisiones de la ciudad”, obviamente las necesidades de este grupo pasan, como las de cualquier ciudadano, por todos los ámbitos.

Su referente, o la concejalía sobre la que se articulan de algún modo es, obviamente, la de juventud, pero apuntan que, poco a poco interactúan con otras áreas.

“Además de con juventud, por ejemplo también estamos en contacto con concejalías como movilidad, donde se solicitan descuentos por ejemplo para transporte público, o con la concejalía de cultura, para que se tengan en cuenta nuestros intereses, hacemos talleres, se organizan actividades de todo tipo, se fomenta la participación…”, explica Miguel.

Muchísimo trabajo, que de momento trasciende aún solo a determinadas áreas, y para el que se necesita un implicación y voluntariedad que persigue a la larga “reactivar un órgano que durante los últimos años estaba parado por falta de gente”, reconocen.

El reto de reactivar visibilidad y participación

Actos públicos, actividades abiertas, formaciones, ferias y redes sociales son algunas de las principales maneras de intentar llegar a los jóvenes que no están vinculados a ninguna agrupación, de manera individual “pero es muy difícil”, asegura Miguel.

Anclados a la realidad, los miembros del Consell de la Joventut de Castelló, también tratan de participar en la educación. El presidente nos habla de un programa de entrada en los institutos “para trabajar los discursos de odio”. Formación, información y reactivación para asentar las bases de trabajo.

Todo los esfuerzos para romper un bucle que parece pasar por la no acción, “muchas veces por falta de información de cómo participar, de los recursos, de las acciones”, apuntan.

Aunque, sin embargo, por otro lado tampoco hay que olvidar que si para esta generación puede ser algo desconocido o una herramienta, en otros momentos, generaciones anteriores recuerdan el poder que ha llegado a tener el Consell o el papel de escuela de ‘cachorros políticos’ que ha ejercido. Un pasado que algunos de los padres y madres más activistas de estos jóvenes tienen tan presente, como las figuras de la política activa municipal que muchas veces se acercan a ellos.

Miguel Marí, el actual presidente, tiene 29 años, forma parte de la ONG Ilewasi, vinculada a la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia y trabaja en la Conselleria de Sanidad, y bajo su visión, tras años en la comisión permanente, al pedirle una descripción de cómo ve a los jóvenes de esta localidad asegura: “la juventud de Castelló tiene ganas de hacer cosas, pero les falta información. Mucha información en participación. Cuando nos conocen lo que más oímos es “ya no sabía que…” Les falta saber lo que se hace, porque recursos, hay”.

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