El contrato ciudadano

La alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, repasa la primera mitad de la legislatura. Dos años marcados por la pandemia del coronavirus.

Toca hacer balance de la primera mitad de esta legislatura y, al echar la vista atrás, una se da cuenta de cómo puede cambiar radicalmente una sociedad en unos pocos meses. Las alcaldesas y alcaldes, junto a nuestros equipos de concejales, trabajadores municipales y fuerzas y cuerpos de seguridad, hemos tenido que hacer frente al mayor reto del último siglo como es esta devastadora pandemia que se está cobrando vidas por miles.

No había un manual para pandemias en ningún cajón del despacho de alcaldía pero todos hemos sido capaces de gestionar esta crisis desde el sentido común, el corazón y la humanidad. Nuestra principal prioridad desde el inicio de la Covid ha sido cuidar a los ondenses y reforzar todos aquellos servicios que ayuden a nuestros vecinos a salir adelante, sin dejarnos a nadie por el camino.

Ahora, que empezamos a vislumbrar el fin de esta pesadilla, es hora de recobrar fuerzas para afrontar los dos años apasionantes que tenemos por delante, con mucho trabajo por hacer. Nuestro objetivo no es otro que seguir sumando el grado de ejecución de nuestro programa electoral. Este documento marca nuestra hoja de ruta y es nuestro contrato con los ondenses, y no les vamos a fallar.

Tengo la suerte de dirigir un equipo de concejales que no gestiona pensando en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones. No nos encontrarán en los tacticismos cortoplacistas y oportunistas de otros partidos para ganar unos pocos votos, sino que nuestra mirada está puesta en el horizonte Onda 2030, y por eso hemos desarrollado un plan de presente y futuro para dejar a las próximas generaciones de ondenses una ciudad más sostenible, acogedora, libre y llena de oportunidades.

Nuestro proyecto estrella es el mismo de siempre, hacer de Onda un lugar mejor para vivir y del que sentirnos todos un poco más orgullosos.

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