Deporte al aire libre como solución a las secuelas provocadas por la pandemia en los jóvenes

El deporte no solo ayuda en la parte física, sino que también ayuda en la parte psicológica.

AVL

En los tiempos de crisis sanitaria que vivimos, hemos observado la pérdida de hábitos y rutinas y el surgimiento del estrés social. Todo esto es debido al confinamiento, a las medidas de seguridad y al distanciamiento social que nos alejan cada día más de nuestros seres queridos.

En consecuencia, la Covid-19 ha provocado cambios en hábitos sociales rutinarios que han perdido eficacia. Lo que hacíamos antes, ya no es útil ahora, el virus no solo está cambiando nuestras rutinas si no también la forma en la que nos adaptamos y comportamos en la vida social y familiar.

Existen, en la actualidad, abundantes evidencias que verifican los beneficios del deporte para el bienestar físico y psicológico en los jóvenes.

A nivel físico realizar deporte de forma regular se ha demostrado que es muy beneficioso en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud. Además, produce beneficios diferentes muy variados, como por ejemplo frente a enfermedades como la hipertensión.

El deporte no solo ayuda en la parte física, sino que también ayuda en la parte psicológica.

La actividad física aporta bienestar mental, con ella mejoramos la autoestima y avanzamos en la disciplina para realizar actividades cotidianas y académicas.

Es por ello, que viendo los beneficios que aporta en nuestro cuerpo y mente, la práctica del deporte se convierte en una solución a las secuelas provocadas por la COVID-19 entre la juventud.

En cuanto a las ventajas de practicar deporte que he mencionado anteriormente y con las restricciones de la situación actual, la solución es practicarlo al aire libre. Ya que obtenemos mayor beneficio, no solo porque estamos haciendo una actividad física si no porque también estamos en contacto con la naturaleza. Se ha demostrado que el contacto con ésta provoca una disminución del riesgo de padecer una enfermedad mental, menor sensación de fatiga, aumenta la motivación y mejora el manejo del estrés.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que podemos enfrentarnos a condiciones meteorológicas adversas, tener cualquier tipo de lesión o incluso perderse en un entorno que desconocemos.

En definitiva, los beneficios de la actividad física son mucho mayores que los peligros que podamos encontrarnos. A veces es bueno perderse para encontrarse y mejor todavía si lo haces corriendo por la ruta del Penyagolosa.

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