Carnero destapa los tabúes acerca de la depresión masculina en su última novela

En 'Hombres que caminan solos' el autor aborda la depresión masculina y la tristeza contenida en un mundo en el que la fortaleza masculina es para muchos una carga.

Hay una creencia popular basada en la fortaleza masculina que para muchos es una carga. “Los hombres no lloran”, “hay que ser fuerte”, “que no te vean llorar”, son frases que una persona puede escuchar muchas veces a lo largo de su vida y como consecuencia, moldear su forma de expresar los sentimientos para siempre. Por suerte, la sociedad está cambiando y con ello, cada vez son más aquellos que se plantean si aceptar estos estigmas. Jose Ignacio Carnero, autor de la novela Ama de Caballo de Troya, y abogado como profesión, ha reflejado todos los tabúes que existen acerca de los hombres en su segunda novela Hombres que caminan solos, de Literatura Random House, con la prosa que le caracteriza, con un verso cuidado y bello.

¿Realmente los hombres no lloran?, ¿por qué no se habla de la depresión masculina? La falta de educación en estos valores hace que el silencio sea el que prime cuando un hombre no sabe cómo expresar sus sentimientos. Así es como Carnero retrata la relación entre un padre y su hijo, generando situaciones incluso cómicas, en su última novela. Con motivo de su presentación en València el próximo jueves 8 de abril Actualitat Valenciana le ha realizado una entrevista.

Entrevista a Jose Ignacio Carnero

Hombres que caminan solos es una novela que habla de los momentos en los que un hombre está sentado solo en un hospital, en un velatorio, en bares de carretera o en áticos de diseño… Hombres que quieren pedir ayuda pero que no saben cómo. ¿Cuál es el objetivo de esta novela?, ¿mostrar esos tabúes con los que muchos hombres lidian cada día?

Esta novela la he escrito sin ningún objetivo en concreto. Cuando escribo lo hago de una forma instintiva, las palabras me salen solas como una intuición… y después le doy forma. Lo que hemos llamado depresión masculina, realmente son los problemas mentales que vive el protagonista y que son los problemas mentales que sufren muchos hombres que no saben cómo expresar o cómo gestionar sus sentimientos.

Esta falta de comunicación lleva a un silencio que rara vez desemboca en pedir ayuda y en eso, las mujeres son “más hábiles” a la hora de llevar sus sentimientos.

“sentirse culpable es como echar gasolina a la hoguera”

Jose Ignacio Carnero, autor de Hombres que caminan solos.

Parte de ese problema es la imagen de invulnerable que está arraigada al hombre, a ser fuerte, a la tradición… y eso conlleva a un grado de desorientación muy grande cuando sientes algo diferente a los valores que están actualmente establecidos.

Si un hombre siente flaqueza, no sabe cómo comunicarlo o simplemente puede que no lo comprenda. Esta novela trata todos esos sentimientos desde la perspectiva del protagonista, de su padre, y de las personas con las que interacciona.

Hablas de la depresión, que es una enfermedad mental, pero tu profesión es la de abogado. ¿Cómo ha sido el proceso para escribir y abordar un tema tan sensible?

He descrito la depresión de una forma intuitiva. Sin embargo, en Hombres que caminan solos hay una parte que es ficción y otra que es autobiográfica. Para poder hacerlo he retratado situaciones o anécdotas de mi entorno cercano, de experiencias propias… Pero por supuesto, también he leído para documentarme.

Mi intención no era realizar un ensayo, si no una novela íntima que trate con suavidad estos temas; no hay que buscar una tesis. Mi material a tratar ha sido la realidad sobre el papel y luego lo he ordenado.

¿Escribir una novela autobiográfica que se basa en cuestiones tan íntimas te hace sentir al descubierto?

La gente que se acerque a una novela sobre cómo las herramientas sirven para enmascararnos continuamente sabe un poco lo que se va a encontrar. Si esta novela fuera solo la realidad se convertiría en una simple ficha, algo que rellenas y es aburrido.

“hay que hablar las cosas porque el silencio genera patetismo. Si nos reímos es que algo estamos haciendo mal, ¿no?”

Jose Ignacio Carnero, autor de Hombres que caminan solos.

El hecho de narrar la realidad ya hace que sea influido por tu punto de vista, como ocurre en cualquier texto periodístico. Lo importante no es que sea 100% real, si no que sea verosímil. Igualmente, no siento pudor porque somos libres de sentirnos de una forma u otra.

En Ama, tu primera novela con la que quedaste finalista en el Premio Euskadi de Literatura en Español 2020, también contabas una historia muy personal pero también era una historia narrada del mismo modo, ¿verdad?

Exacto. Ama era una novela en la que hablaba de mi madre… y claro, me daba un poco de cosa que fuera un libro de no-ficción. Yo escribí a mi madre y de su enfermedad, a través de mí, y por eso es una novela, porque lo hice desde mi mirada, con la frontera que supone el papel y el bolígrafo.

Y en esta novela que hablas de un padre y de su hijo, y que trata las enfermedades mentales de los hombres, ¿Qué historia viven juntos?, ¿de qué trata Hombres que caminan solos?

En mi segunda novela hay muchos viajes… Marruecos, Buenos Aires… hasta pasan por Benidorm. En este recorrido se encuentra a gente que vive lo mismo que ellos. Todos ellos buscan una salida.

La relación con su padre, que es un hombre que está educado a la antigua usanza, es un anciano que fue educado en un mundo de hace 40 años y que ya ha desaparecido, se fundamenta a base de silencios, lo que lleva en muchas ocasiones a que se generen situaciones de humor. Es curioso porque estas situaciones pueden ser muy patéticas vistas desde fuera.

Claro, desde fuera, siendo conscientes del problema no se entiende cómo es posible que en muchas ocasiones se generen esos silencios, pero, si hay alguien que se da cuenta de que tiene un problema leyendo tu novela, ¿qué consejo le darías?

La verdad es que no me considero nadie para dar un consejo en ese aspecto, pero si una persona leyendo Hombres que caminan solos se siente retratada, o reconocida… incluso si he conseguido que alguien empatice, yo ya me sentiría halagado.

Yo por las entrevistas que he ido haciendo a partir de la publicación de esta novela me he dado cuenta de que los problemas mentales son algo de los que hay que hablar. Mi recomendación sería que hay que hablar las cosas porque el silencio genera patetismo. Si nos reímos es que algo estamos haciendo mal, ¿no?

Si alguien se rompe una pierna y no se da cuenta es que está loco, pero si lo que tiene es una enfermedad mental, lo que se necesita es empatía y educación y eso se genera hablando.

Está claro que todos somos diferentes y que cada uno es de una forma pero no hay que callarse porque si no al final uno empieza a sentirse culpable y eso es como echar gasolina a la hoguera.

Por último, sabemos que el jueves 8 de abril estarás a las 18:00h en la librería Ramón Llull, de València y el viernes a las 19:00h en la librería 80 mundos de Alicante. ¿Cómo es vivir la promoción de tu novela en medio de una pandemia?

Obviamente es diferente pero respetando todas las medidas de seguridad contra el Coronavirus estamos levando esta promoción con naturalidad. Algunas ferias del libro se han cancelado, pero los actos en librerías continuan. Siempre que se respete la seguridad se pueden ir celebrando ciertas cosas con normalidad, aunque por otro lado es vivir algo catastrófico por todo lo que supone.

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