Es Primero de Mayo

De nuevo, el Primero de Mayo. De nuevo la clase trabajadora en la calle para recordar que el trabajo es clave en cualquier sociedad, para recordar que el mundo avanza por el trabajo, no por la especulación ni la corrupción. Es un Primero de Mayo en el que se ha querido volver a la calle. Primero, porque se está venciendo a la amenaza del COVID-19, y, segundo, porque es urgente recuperar algunos derechos que se perdieron de forma perversa y deben devolverse: la reforma laboral, la de las pensiones, el Salario Mínimo Interprofesional. Revertir esas políticas es posible, es necesario, es urgente.

El pasado año, la movilización del 1 de Mayo se centró en las redes sociales por el confinamiento al que nos abocó la pandemia. Sin embargo, el compromiso de la gente que ha conseguido de forma mayoritaria frenar el avance de los contagios y empezar a remitirlos, nos permiten que, con las medidas sanitarias lógicas, volvamos a tomar la calle y a celebrar nuestro compromiso democrático dando la palabra a nuestras reivindicaciones sociales, laborales y políticas.

Además, este año de Estado de Alarma nos ha mostrado la importancia de tener un sector público potente, comprometido y de altísima calidad. En los últimos años, se redujo el empleo público en este país de forma irresponsable. Prácticamente, uno de cada cinco empleos públicos desapareció. Sanidad, Servicio Público de Empleo, bomberos, sector docente, acción social, cuerpos y fuerzas de seguridad… hicieron un esfuerzo impresionante para sostener a la gente, su salud, su bienestar, su vida; hicieron lo que mejor saben: servir a los intereses colectivos. Pero también el sector privado dio la cara: la limpieza, la ayuda a domicilio, o el personal de supermercados, así como las personas del resto de empleos considerados esenciales, entre estos el sindicalismo, han mostrado que somos una sociedad solidaria, responsable, trabajadora y luchadora.

Nuestra sociedad está en deuda con la clase trabajadora que ha sufrido lo peor de la pandemia y ha actuado de manera impecable para superarla. De ahí el lema de este Primero de Mayo: “Un país en deuda con su gente trabajadora: Ahora toca cumplir”.

Hemos sido los primeros en dar la cara, ahora hay que convertir los aplausos de los balcones en derechos. Ahora hay que devolver los derechos que se fueron sustrayendo con el único y torpe fin de recuperar a un sector bancario que, lejos de agradecer el esfuerzo que este país hizo y está haciendo para salvar sus cuentas de resultados, devuelve despidos y recortes laborales. Un sector que, lejos de echar una mano para aunar esfuerzos con la sociedad, aprovecha la crisis sanitaria para imponer ERTEs brutales. Por esto, más que nunca toca mejorar las condiciones de vida y trabajo de la gente que peor lo pasaba antes de la pandemia y que con esta ha disparado su malestar. Tenemos que reforzar los derechos de las personas jóvenes, mujeres o inmigrantes. Y, en este momento de blanqueamiento público de lo peor de la irracionalidad xenófoba, racista y machista debemos reforzar la democracia, la cohesión social, la convivencia y la solidaridad.

Es, además, un Primero de Mayo especial para este sindicato porque acabamos de celebrar nuestro congreso, estamos actualizando nuestros documentos (ponencias, estatutos, resoluciones…) y hemos renovado el equipo de dirección. Un equipo que ya ha anunciado que continuará la línea marcada por la anterior Secretaria General, Consuelo Navarro Sánchez que ha imprimido en la acción sindical y sociopolítica de CCOO en l’Alacantí-les Marines un carácter claramente social, feminista y ecologista, un compromiso en clave humana. Las delegadas y los delegados en el Congreso reconocieron el buen trabajo de la compañera Consuelo con innumerables reconocimientos, aplausos y votando favorablemente su informe.

Será un Primero de mayo diferente, pero será un primero de año obrerista y democrático.

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