“Escuela infantil bajo mínimos” Per Vicente Guillamón

Han tenido que ser los educadores del centro quienes lanzaran un S.O.S advirtiendo de la situación a los padres, pidiendo disculpas al no poder ofrecer el servicio que quisieran porque la situación se lo impide.

La institució que presideix Jorge Rodríguez dóna protagonisme a les zones industrials mitjançant els plans provincials i la Càtedra Divalterra, amb una inversió superior als 500.000 euros.
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Comparto la indignación de padres, madres y de los propios educadores de la escuela infantil pública del Grao, que a la vuelta de la Navidad se encontraron sin directora -ya ha sido sustituida gracias a la presión de los padres-, y con la plantilla incompleta. Hoy sigue faltando personal para atender como se debe a más de un centenar de menores de 0 a 3 años.

Han tenido que ser los educadores del centro quienes lanzaran un S.O.S advirtiendo de la situación a los padres, pidiendo disculpas al no poder ofrecer el servicio que quisieran porque la situación se lo impide.

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Que esta carencia se diera de forma momentánea podría llegarse a entender, pero la indignación y la desesperación va aumentando cuando pasan los días y la solución no llega para las familias del Grao. La plantilla está incompleta y 6 trabajadores han de atender a 106 alumnos que requieren de vigilancia y atenciones constantes.

Preocupados por la nula reacción desde Valencia, cuya falta de planificación es intolerable, desde el Grupo Municipal Popular hemos remitido una carta a la dirección territorial de Educación. Pedimos que se se tomen medidas urgentes que solucionen el problema, que se cubra la totalidad de la plantilla porque no debemos olvidar que estamos hablando del cuidado de menores de entre 0 y 3 años.

¿Qué más han de hacer los padres para que se les escuche y se les tome en serio? ¿Qué deben hacer los educadores para que lleguen los refuerzos de personal y dejen de tener que atender a más alumnos de los que deberían?

El Consell es incapaz de reconducir una situación que ha llevado al caos en la Educación y al caos en la Sanidad, dos de las áreas más importantes que deberían ser una prioridad para quienes gobiernan. Aunque las competencias de esta escuela infantil las tenga la Conselleria, la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, debería empezar a defender los intereses de los graueros y reclamar una solución a sus compañeros de filas en Valencia.

Que deje de crear problemas como la sustitución de cruces por medias lunas para identificar a las iglesias de Castellón; de querer acabar con la tradición taurina o de rotular sólo en valenciano las calles cuando las placas ya son bilingües y que se ocupe de la Educación y la Sanidad. Marco debería salir de su escondite para remar en la misma dirección que las familias y el personal de la escuela infantil, que ansían el final de esta pesadilla.

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