Castelló ‘firma’ la retirada de la Cruz del Parque Ribalta

La concejala reitera que la actuación se hace en conformidad con las leyes de Memoria Histórica y en cumplimiento de la resolución de la Dirección General de Calidad Democrática

Según explica una nota de prensa remitida por el Ayuntamiento de Castelló, el consistorio “ha dado un paso más para retirar el monumento a los caídos del Parque Ribalta con la resolución decretada por la concejala de Memoria Democrática, Verònica Ruiz, en la que ordena su retirada”.

Un trámite necesario para llevar a cabo una acción que como otras similares en los últimos años y en todo el estado llegan siempre generando controversia política.

De hecho, cabe recordar que en este caso, en el de la conocida como ‘Cruz del Ribalta’ por todos los castellonenses, no es el primer intento de retirada del monumento, por eso, no es de extrañar que una vez más se genere cierta polémica, pese a que desde el consistorio insisten en que solo se limitan a cumplir la Ley.

Así, la resolución firmada por Ruiz decreta la retirada del vestigio en base a las leyes estatal y valenciana de memoria democrática y la comunicación de la autoridad competente en esta materia, la Dirección General de Calidad Democrática, como ha explicado la regidora.

“Basándonos en la legalidad, y teniendo en base al informe de la autoridad competente, que es la Dirección General de Calidad Democrática, el que determina que el monumento es un vestigio de exaltación franquista, y como regidora con las competencias delegadas de Memoria Democrática ordeno la retirada del monumento a los caídos del Parque Ribalta”, ha informado Ruiz.

La edil también ha recordado que ahora se dará traslado de la resolución “al área de Obras y Proyectos Urbanos para que ejecute el proyecto de retirada del monumento y ampliación del Parque Ribalta”.

Así mismo, el decreto firmado por la concejala también será trasladado “al área de Patrimonio, para que inicie el procedimiento para la cesión de la cruz latina del monumento”, ha subrayado Ruiz, quien se reunió con representantes de la Diócesis Segorbe-Castelló para ofrecerles la mencionada cruz y recogió su voluntad de conservarla.

Además, tal como recoge el punto octavo del documento, el consistorio notificará ahora la resolución de la regidora a las personas que han comparecido en el expediente, informándolos individualmente de la contestación a sus alegaciones.

Cabe señalar que el consistorio dispone la autorización de la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana para ejecutar el proyecto de retirada del monumento y ampliación del jardín del parque Ribalta, Bien de Interés Cultural. Además, hay que recordar que el espacio donde se encuentra el vestigio es de titularidad municipal y, por lo tanto, el consistorio tiene competencias para actuar en el mismo.

El nuevo expediente administrativo para la retirada del monumento, activado en mayo de 2021, ha sumado más de un centenar de alegaciones a favor de la actuación. Además, el Comité Técnico de Expertos para la valoración de la retirada de los vestigios vinculado a la Guerra Civil y la Dictadura de la Comunidad Valenciana, determinó que el monumento del Parque Ribalta “continúa siendo en la actualidad un signo de exaltación de la Guerra Civil y la dictadura para ser un punto de concentración para la exaltación del franquista en fechas concretas” y la Dirección General notificó que este monumento es, en la actualidad, un monumento contrario a la democracia y hay que aplicar las leyes.

Política y patrimonio histórico

Por otro lado, la portavoz del Grupo Municipal Popular, Begoña Carrasco, denuncia que el equipo de gobierno que lidera la alcaldesa Amparo Marco esté más pendiente de derribar cruces, que de proteger el patrimonio cultural y artístico que pertenece a todos los castellonenses.

“Siguen obcecados en quitar la Cruz del Ribalta, que fue resignificada en el 1979 y desde entonces rinde homenaje a todas las víctimas de la violencia, mientras descuidan la protección del patrimonio que es de todos y la prueba es que tienen abandonada la Villa Romana del camino Villamargo que prometieron inaugurar en el 2018 y ahora permiten que se borre de un plumazo obras monumentales de incalculable valor artístico”, explica Carrasco refiriéndose al borrado de un mural del artista internacional Juan Ripollés en una fachada medianera de la Plaza de la Paz, que hasta hace escasas semanas formaba parte de las 200 piezas del Museo al Aire Libre de la ciudad.



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