[:es]Restricciones, ayudas y vacunas: salvar vidas como prioridad política[:ca]Restriccions, ajudes i vacunes: salvar vides com a prioritat política[:]

Aquesta és l'opinió de Fran Ferri, diputat de Compromís en Les Corts, sobre les restriccions, les ajudes i les vacunes.

[:es]Estamos viviendo tiempos difíciles. No solo estamos inmersos en una pandemia que se ha llevado la vida de miles de valencianos y valencianas sino que sus consecuencias económicas y sociales también están golpeando con dureza en nuestro país y todavía lo harán en los próximos años.

Y en momentos así, lo que tenemos que ofrecer desde las diferentes opciones políticas son certezas. Desde Compromís hace tiempo que reivindicamos cuál tiene que ser para nosotros la hoja de ruta que marque la salida de la peor oleada de la pandemia. Y podríamos resumirla en tres prioridades.

La primera, las restricciones. Necesarias para salvar vidas.

La segunda, las ayudas. Necesarias para compensar a los sectores afectados.
La tercera, la vacunación. Imprescindibles para superar esta pesadilla.
Podríamos empezar por una evidencia: las restricciones funcionan. Las restricciones salvan vidas.

A nadie le gusta tener que limitar la vida de la ciudadanía o cerrar algunas actividades económicas. Pero desde el inicio de la pandemia, y en todo el mundo, ya hemos visto lo que funciona y lo que no funciona. Y aquí lo hemos vuelto a comprobar.

Hemos pasado de los 10.000 casos diarios, a menos de 2.000 de los últimos días. En una semana, la incidencia acumulada se ha reducido a menos de la mitad. De los 879,44 casos en 14 días por cada 100.000 habitantes de miércoles, hemos pasado a los 406,21.

Esa mejora se traslada gradualmente a los hospitales, pasando de 2.995 ingresados a 1.981 y de 579 en UCI a 436. Y esto querrá decir que en unos días, bajarán también las personas que pierden la vida.

Y todo esto no es casualidad. Esa mejora es gracias al esfuerzo colectivo de todos los valencianos y valencianas que día a día hacen sacrificios para controlar la pandemia.

Lo que es sorprendente e indignante es comprobar cómo los partidos de derechas critican esas restricciones e incluso presionaron al presidente de la Generalitat porque no se pusieron en marcha las medidas que reclamaba Compromís.

Y yo me pregunto: Cuál era la alternativa? Que las UCI colapsaran todavía más? Que en lugar de llegar además de 100 muertos cada día tuviésemos 200 o 300?

Porque las derechas no han apoyado aquí lo que han hecho por ejemplo sus compañeros en Castilla y León? Quizás porque allí, sus compañeros sí que tienen como prioridad salvar vidas. Quizás por eso.

Pero aun con la mejora de los datos, tenemos que ser honestos y trasladarle a la ciudadanía una verdad incómoda: Todavía queda mucho de camino. No es el momento de salvar los puentes de marzo, ni la semana santa. No es el momento de dejar vía libre al virus.

Por eso tenemos que ir con mucho cuidado con la futura desescalada. Tenemos que agotar el margen que tenemos en nuestras competencias y tenemos que continuar reclamando en el gobierno central un decreto de estado de alarma que nos dé más instrumentos para luchar contra el virus. Tenemos que estar preparados para cualquier escenario en la evolución del virus, y más en un contexto con nuevas variantes como la británica o la brasileña.

Como se ha demostrado, las restricciones funcionan. Las restricciones están salvando vidas.

La segunda prioridad que tenemos que remarcar son las ayudas. Porque también está claro que esas restricciones, a pesar de ser necesarias y efectivas, tienen unos perjudicados. Entre otros, encontramos algunos sectores económicos como por ejemplo bares, restaurantes o gimnasios. Por eso la Generalitat ha impulsado el Plan Resistir con 400 millones de euros en ayudas.

Medidas necesarias pero insuficientes. Y por eso necesitamos la implicación del gobierno central: con ayudas directas a los sectores pero también haciéndonos llegar más recursos en las Comunidades Autónomas.

Durante la primera oleada se hicieron llegar a las Comunidades Autónomas alrededor 16.000 millones de euros con unos criterios que primaban en las zonas que más habían sufrido al virus, como por ejemplo Madrid. Y por eso a nosotros nos tocó menos dinero.

¿Por qué se creó ese fondo en la primera oleada y no en esta tercera ola?

Los valencianos y valencianas superamos las primeras oleadas con menos afectación que el resto, pero la tercera oleada, tristemente, nos ha golpeado con gran dureza y ha afectado de manera notable nuestro sistema sanitario.

Si con fecha de 31 de octubre de 2020 habíamos notificado 61.592 casos de COVID-19, después de la tercera oleada, nos hemos situado en 360.966 con fecha a 12 de febrero de 2021 (un incremento del 486,06%). Un incremento que también se ha dado en otros indicadores como por ejemplo las defunciones, pasando de 1.864 muertos a 31 de octubre hasta los 5.829 de 12 de febrero, un 212% más.

Por eso tenemos que reclamar un nuevo fondo sanitario que se reparta con los mismos criterios sociosanitarios.

Y el tercer tema que marcará nuestro futuro son las vacunas. Salvo algunos desajustes, tanto en nuestro país como al conjunto de España la vacunación avanzaba bien. Somos de los países que estaban vacunando con más eficiencia.

Pero tenemos un problema: Faltan vacunas. Faltan vacunas porque en lugar de apostar por lo público, desde la Unión Europea se ha puesto dinero público en grandes multinacionales. Porque en lugar de apostar por patentes abiertas, se ha convertido la cura de la COVID en un gran negocio.

Por eso desde Compromís proponemos una farmacéutica pública, y exigir en la Unión Europea que se plante ante las grandes multinacionales para conseguir que cumplan sus compromisos.

No hay varillas mágicas ante la pandemia. Pero sí que hay políticas públicas que funcionan: restricciones, ayudas, y vacunas.

Tenemos que persistir en esa línea, porque muchas vidas dependen de esto.[:ca]Estem vivint temps difícils. No només estem immersos en una pandèmia que s’ha dut la vida de milers de valencians i valencianes sinó que les seues conseqüències econòmiques i socials també estan colpejant amb duresa al nostre país i encara ho faran en els pròxims anys.

I en moments així, el que hem d’oferir des de les diferents opcions polítiques són certeses. Des de Compromís fa temps que reivindiquem quin ha de ser per a nosaltres el full de ruta que marque l’eixida de la pitjor onada de la pandèmia. I podríem resumir-la en tres prioritats.

La primera, les restriccions. Necessàries per a salvar vides.

La segona, les ajudes. Necessàries per a compensar als sectors afectats.
La tercera, la vacunació. Imprescindibles per a superar este malson.
Podríem començar per una evidència: les restriccions funcionen. Les restriccions salven vides.

A ningú li agrada haver de limitar la vida de la ciutadania o tancar algunes activitats econòmiques. Però des de l’inici de la pandèmia, i arreu del món, ja hem vist el que funciona i el que no funciona. I ací ho hem tornat a comprovar.

Hem passat dels 10.000 casos diaris, a menys de 2.000 dels últims dies. En una setmana, la incidència acumulada s’ha reduït a menys de la meitat. Dels 879,44 casos en 14 dies per cada 100.000 habitants de dimecres, hem passat als 406,21.

Eixa millora es trasllada gradualment als hospitals, passant de 2.995 ingressats a 1.981 i de 579 en UCI a 436. I això voldrà dir que en uns dies, baixaran també les persones que perden la vida.

I tot això no és casualitat. Eixa millora és gràcies a l’esforç col·lectiu de tots els valencians i valencianes que dia a dia fan sacrificis per a controlar la pandèmia.

El que és sorprenent i indignant és comprovar com els partits de dretes critiquen eixes restriccions i fins i tot van pressionar al president de la Generalitat perquè no es posaren en marxa les mesures que reclamava Compromís.

I jo em pregunte: Quina era l’alternativa? Que les UCI col·lapsaren encara més? Que en lloc d’arribar a més de 100 morts cada dia en tinguérem 200 o 300?

Perquè les dretes no han donat suport ací al que han fet per exemple els seus companys en Castella i Lleó? Potser perquè allà, els seus companys si que tenen com a prioritat salvar vides. Potser per això.

Però tot i la millora de les dades, hem de ser honestos i traslladar-li a la ciutadania una veritat incòmoda: Encara queda molt de camí. No és el moment de salvar els ponts de març, ni la setmana santa. No és el moment de deixar via lliure al virus.

Per això hem d’anar amb molt de compte amb la futura desescalada. Hem d’esgotar el marge que tenim en les nostres competències i hem de continuar reclamant al govern central un decret d’estat d’alarma que ens done més instruments per a lluitar contra el virus. Hem d’estar preparats per a qualsevol escenari en l’evolució del virus, i més en un context amb noves soques com la britànica o la brasilera.

Com s’ha demostrat, les restriccions funcionen. Les restriccions estan salvant vides.
La segona prioritat que hem de remarcar són les ajudes. Perquè també està clar que eixes restriccions, tot i ser necessàries i efectives, tenen uns perjudicats. Entre altres, trobem alguns sectors econòmics com ara bars, restaurants o gimnasos. Per això la Generalitat ha impulsat el Pla Resistir amb 400 milions d’euros en ajudes.

Mesures necessàries però insuficients. I per això necessitem la implicació del govern central: amb ajudes directes als sectors però també fent-nos arribar més recursos a les Comunitats Autònomes.

Durant la primera onada es van fer arribar a les Comunitats Autònomes vora 16.000 milions d’euros amb uns criteris que primaven a les zones que més havien patit al virus, com ara Madrid. I per això a nosaltres ens van tocar menys diners.

¿Per què es va crear eixe fons en la primera onada i no en esta tercera ona?

Els valencians i valencianes vàrem superar les primeres onades amb menys afectació que la resta, però la tercera onada, tristament, ens ha colpejat amb gran duresa i ha afectat de manera notable el nostre sistema sanitari.

Si amb data de 31 d’octubre de 2020 havíem notificat 61.592 casos de COVID-19, després de la tercera onada, ens hem situat en 360.966 amb data a 12 de febrer de 2021 (un increment del 486,06%). Un increment que també s’ha donat en altres indicadors com ara les defuncions, passant de 1.864 morts a 31 d’octubre fins als 5.829 de 12 de febrer, un 212% més.

Per això hem de reclamar un nou fons sanitari que es repartisca amb els mateixos criteris sociosanitaris.

I el tercer tema que marcarà el nostre futur són les vacunes. Llevat d’alguns desajustos, tant al nostre país com al conjunt d’Espanya la vacunació avançava bé. Som dels països que estaven vacunant amb més eficiència.

Però tenim un problema: Falten vacunes. Falten vacunes perquè en lloc d’apostar per lo públic, des de la Unió Europea s’han posat diners públics en grans multinacionals. Perquè en lloc d’apostar per patents obertes, s’ha convertit la cura de la COVID en un gran negoci.

Per això des de Compromís proposem una farmacèutica pública, i exigir a la Unió Europea que es plante davant les grans multinacionals per aconseguir que complisquen els seus compromisos.

No hi ha varetes màgiques davant la pandèmia. Però si que hi ha polítiques públiques que funcionen: restriccions, ajudes, i vacunes.

Hem de persistir en eixa línia, perquè moltes vides depenen d’això.

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