La Gestora de Gaiatas advierte de las secuelas “económicas y sociales” de dos años sin Magdalena

La eliminación o la reducción de las cuotas de socios y comisiones está permitiendo "por ahora" mantener las Gaiatas, aunque el presidente de la Federació reconoce que algunas familias ya empiezan a darse de baja "especialmente aquellas que tenían niños con ilusión de salir"

AVL
Aunque el ‘món de la festa’ fue y ha sido el primero en hacer un ejercicio de responsabilidad ante la pandemia, y ese gesto se ha reconocido por muchas personas, entre ellas la alcaldesa de Castellón, eso no les exime de las secuelas que dos cancelaciones consecutivas de la Magdalena están dejando.
Entre la infinidad de sectores afectados, indumentaria, pirotecnia, espectáculos, floristerías… la mella en las Gaiatas está siendo tan dura en algunos sectores que incluso peligra su continuidad. Los ‘caus’, las sedes sociales gaiateras de aquellas comisiones “privilegiadas” que aún puedan permitirse el lujo de mantenerlos, se están vaciando. “El primer año la gente aún aguantó porque no pensábamos que esto iba a durar tanto, pero poco a poco…” comentan con resignación miembros de muchas comisiones.
Desde la Federació Gestora de Gaiates, Esteban Gual, su presidente advierte que la situación “es complicada y todo es muy duro y muy incierto en el aspecto económico”.
“Qué haces cobras cuotas sin dar nada a cambio? -reflexiona el también presidente de la Gaiata 6, Farola-Ravalet.  “Cada Gaiata verá sus condiciones. No es lo mismo una gaiata que tenga local propio, que estar alquilados. Ni un sector que cuente con una comisión numerosa que los que las tienen más escasas”, apunta.
“Después de la cancelación de 2020, por ejemplo en nuestro caso los socios no pagan y es  el caso muchas gayatas hasta finales del 2020. Pero en la comisión, ahí cobramos el cien por cien aunque eso sea poco. Pero el gran problema es la incertidumbre. No saber el qué pasará y sobre todo que después de dos años, si con suerte para el 2022 se pudieran retomar, económicamente nos sabemos cómo será. “Si no ofrecemos nada durante dos años después costará mucho de arrancar, tanto social como económicamente y eso puede poner en peligro nuestras fiestas y nuestra tradición”.

Comisiones sin representantes infantiles y madrinas pospuestas

Por otro lado, el presidente de la Federació Gestora de Gaiates también comenta a Actualitat Valenciana que en el caso de las comisiones infantiles, “o de las familias que tenían niños con la ilusión de salir, algunas es cierto que después de dos años, se han cansado o las pequeñas y pequeños han perdido las ganas, y algunas se han dado de baja”.
Y por otro lado, los planes de quienes iban a ser damas mayores y sobre todo madrinas, han quedado relegadas a otros aspectos de su vida, algunas se han ido a estudiar, y no lo podrán compatibilizar, o otras incluso se verán demasiado mayores, depende de los casos”.
Así, y a la espera de unos presupuestos municipales de los que aún no ha trascendido qué partida podría destinarse finalmente “para mantener aunque sea algo de la estructura básica y poder ofrecer alguna cosa a la gente, siempre que las circunstancias sanitarias lo permitan, pero para que no pierdan aún la ilusión” de momento cada sector asume su propia agonía o espera. Entre los factores diferenciadores de la situación está lo saneada que esté su economía, los miembros de la comisión que aún se mantengan, o incluso los socios que pese a no pagar o tener cuotas reducidas aún se animan a comprar alguna papeleta “para ayudar a la Gaiata”. No obstante,  la incertidumbre está complicando el futuro de muchas de las 19 comisiones que confiesan, con la boca pequeña, que ni siquiera tienen claro si podrán sobrevivir.
“No hay más, aquí hemos tenido que pensar como una empresa. El primer año que se suspendieron las fiestas, tuvimos que negociar la anulación del contratos y todo lo que  se tenía que pagar igualmente, respecto a los “caus gaiaters, algunos han tenido la suerte de que sus arrendatarios incluso les han bajado el precio. Otros nos hemos quedado sin sede y hemos ido guardando las cosas donde hemos podido o nos han dejado los miembros miembros de la comisión,  pero si no es así, lo que no podemos hacer es descapitalizarnos, el gasto ha de ser cero para poder mantener un mínimo y cuando volvamos a empezar, tener algo con lo que arrancar, pero sea como sea, y aunque sea com poco hay que mover la economía que generamos, si no, no podremos volver a arrancar. Muchas Gaiatas se quedarán por el camino”, concluye Gual.
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