‘Indignación’ en el Mercado Central por el cambio de calles y el control de tráfico por cámaras

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Los desvíos y cambios de sentido por la reurbanización del entorno impiden la logística de carga y descarga del Mercado

El malestar por el cierre y control de acceso al tráfico de Ciutat Vella con cámaras y multas va en aumento. La situación se ha visto agravada por las obras que se están realizando en gran parte de las calles del centro histórico de la ciudad de Valencia. Vecinos, comerciantes, servicios de repartos y falleros han manifestado su enfado sobre el funcionamiento y la accesibilidad del nuevo plan.

Del mismo modo, la presidenta de la Asociación de Vendedores del Mercado Central, Merche Puchades, también ha mostrado su indignación ante la respuesta del Ayuntamiento a sus peticiones. Desde la asociación se había pedido al consistorio que no se realizara el cambio de sentido de tráfico en la C/Calabazas por imposibilitar la logística de carga y descarga necesaria para mantener la actividad del mercado.

Además también «están molestos» porque según explican «han incumplido el compromiso verbal» no de poner en funcionamiento las cámaras de control de tráfico hasta que finalizaran las obras de reurbanización del entorno.

Esta petición, presentada a través del Registro de Entrada, se realizó tras haber tenido conocimiento de que la Concejalía de Movilidad se disponía a poner en funcionamiento la cámara ubicada en la Calle de María Cristina, indicando que todas las cámaras del Área de Prioridad Residencial de Ciutat Vella Nord entrarían ese mismo día en funcionamiento de manera informativa hasta el 1 de diciembre, fecha en la que se empezarán a imponer sanciones económicas.

Desde la Asociación de Vendedores recuerdan que «el Ayuntamiento ha expresado en diversas ocaciones el compromiso de que las cámaras ubicadas en las calles Vieja de la Paja y María Cristina no se pondrían en funcionamiento hasta que no terminasen las obras de urbanización del entorno». También señalan que se le transmitió a la coordinadora del Área de Movilidad en la reunión convocada por la CEV con todas las organizaciones empresariales afectadas por estas obras.

Ante estas peticiones, el Ayuntamiento remitió ayer una respuesta a la entidad, que, según su presidenta, Merche Puchades, es “una aberración” y denota “la falta absoluta de empatía municipal ante el impacto que genera en la actividad diaria de este mercado, al obligar a todos los vehículos que descargan en la única zona que actualmente tienen para descargar (calles Calabazas y Palafox) a girar por la calle Linterna y cruzar Músico Peydro, que es una calle peatonal, o dar la vuelta por toda la ciudad”.

Puchades, añade que “parece ser que se olvida que el Mercado Central tiene una actividad comercial de casi 300 puestos, donde, además de los mismos vendedores, vienen cerca de 500 proveedores diferentes a lo largo de la semana para reparto de mercancías” y reitera su malestar porque «el Ayuntamiento sea incapaz de retrasar unos meses estas medidas de control de tráfico, en respeto a una actividad comercial de la que dependen muchas familias».

Instancia presentada

En la instancia presentada al Ayuntamiento, la Asociación de Vendedores del Mercado Central de València solicitan:

– Mantener el compromiso de no poner en funcionamiento las cámaras de las calles María Cristina y Vieja de la Paja hasta el fin de las obras, o, al menos, hasta que se pueda circular por la Plaza Ciudad de Brujas, para que los vehículos autorizados puedan seguir en línea recta hacia la calle Carda y los no autorizados puedan girar por la rotonda que va a permitir el cambio de sentido en la plaza Ciudad de Brujas hacia la Plaza de San Agustín.

No cambiar el sentido de la Calle Calabazas hasta que no esté abierto el acceso por la Plaza Ciudad de Brujas, ya que es la única forma de acceder a los solares cuando los vendedores sacan su vehículo del sótano del Mercado Central (habilitado para carga y descarga solo hasta las 11:00 h).

– Comprensión y empatía, no solo con los cerca de 80 vendedores que se autoabastecen, cargando y descargando personalmente, sino también con los 500 proveedores que suministran género a la totalidad de puestos de venta del Mercado Central.