Alertan que las mafias de menores ya están activándose en las fronteras

La vicepresidenta, Mònica Oltra, recuerda que ninguna familia puede acoger a menores no acompañados: "las niñas y los niños que no tienen familia aquí serán acogidas por la Generalitat"

A principios de esta semana, un camionero ucraniano que iba a conducir de vuelta a su país con un convoy que en esta ocasión iría cargado de ayuda humanitaria y partiría desde una empresa de Castellón, ya advertía con tristeza que él haría el recorrido y llegaría “tan lejos como pudiera”, sin embargo también añadía que lo que no podía garantizar era que el cargamento llegara a su destino y que se repartiera “sin coste” a quien lo necesitara.

Simplemente avisaba ya que “muy probablemente” fuera interceptado en la frontera y quizás la carga se subastaría al mejor postor entre algunas de la ‘mafias dominantes’ para su posterior reventa en el mercado negro que el conflicto iba a propiciar.

Este miércoles, quien hablaba de mafias, ya no era un camionero anónimo sino la vicepresidenta de la Generalitat, Mònica Oltra. Y además lo hacía no refiriéndose a mercancías materiales sino a seres humanos. En concreto, Oltra ha recordado que las mafias de trata de seres humanos ya parece que están activándose en todos los puntos neurálgicos y que los menores son unas de las posibles víctimas a las que hay que proteger.

A este respecto, y en la misma comparecencia donde se hablaba del dispositivo preparado para acoger a los refugiados ucranianos, la vicepresidenta dejaba claro que ningún menor que llegara sin acompañamiento de un adulto, podía ser acogido por una familia. “Las niñas y los niños que no tienen familia aquí serán acogidas por la Generalitat”, reiteraba.

Mujeres y niños con maridos combatiendo, la víctimas fáciles

Por otro lado, entre las cerca de 50 organizaciones y entidades humanitarias reunidas en esta mesa coordinadora para la llegada de estos refugiados, algunas de las que están especialmente vinculadas a la infancia o a tratar con personas que huyen de conflictos bélicos, reconocían que es cierto que siempre hay quien quiere aprovecharse de los conflictos y de la vulnerabilidad pero defendían que precisamente los corredores humanitarios están para evitar esas situaciones.

Pese a las razones que se aducen, algunos de los testimonios de personas ucranianas en la Comunitat Valenciana, que tratan de no perder el contacto con quienes tratan de salir de su país, ya relatan un escenario donde parece fácil encontrar víctimas a las que confundir ofreciendo alternativas a las kilométricas colas de varios días que ya se están produciendo en las fronteras.

No hay hombres. O si hay son muy pocos, porque todos quieren quedarse luchado por su país pero dicen que está lleno de mujeres con niños pequeños que se van porque tienen miedo de que los maten, de que caiga una bomba y mueran todos”. lo explica una de las mujeres ucranianas residente en la Comunitat, desde hace 12 años, que vive estos días pegada al teléfono esperando noticias y angustiada por los centenares de videos e imágenes que recibe en su móvil.

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