Mosquitos y agua estancada

Vicente Cornelles, periodista y escritor, cuestiona la actitud de la política local de Castelló respecto algunas de las problemáticas de la marjaleria

Todos los años igual. Marjaleria como sinónimo de mosquitos, que pican ferozmente, y agua estancada. La escasa falta de gestión del equipo municipal de gobierno deja de nuevo a los pies de los caballos a estos vecinos, víctimas de la desatención más  tangible por parte de los gobernantes de la ciudad.

La alcaldesa, Amparo Marco, les prometió el pasado 1 de junio, un plan de emergencia para luchar contra la anual plaga de insectos y desaguar las zonas de Molinera, Bovar y Senillar. Más de dos meses después, el cabreo vecinal es monumental.

No solamente no se ha puesto en marcha lo prometido, sino que las razones dadas por el consistorio para no hacerlo es toda una sucesión de despropósitos y ambigüedades que rayan en lo absurdo: “Falta el plácet del concejal de Transición Ecológica, Fernando Navarro, de Podemos, obligatorio como representante de uno los partidos que conforman la dirección del Ayuntamiento”.

Pero claro, los tres gobiernos en uno (PSOE, Compromís y los morados) que conforman el tripartito, entre que no se hablan entre ellos, tienen unas contradicciones ideológicas insalvables y su aversión a pisar la calle hacen de la inacción su filosofía al mando de la ‘Casa de la Vila’.

Curioso el personaje de Navarro, un joven que prometía en esto de la política municipal, pero que le ha ganado su sectarismo bolchevique y, sobre todo, su ignorancia. Es capaz de organizarle un homenaje a un prohombre de la derecha local más rancia por su densa del medio ambiente, dos palabras que no existen en el vocabulario del susodicho, sin percatarse de que el mismo protagonizó uno de los mayores pelotazos urbanísticos que se recuerdan en la ciudad, sí esos podemistas que tanto luchan contra la especulación y los tratos de favor, y sin embargo, ser insensible a los afectados por el lamentable estado de la Marjalería.

Y, todos sabemos el porqué no firma un proyecto que desecaría la Marjal, su obstinada puridad ecologista. De todas formas, ni con los socialistas Tirado y Gozalbo, ni con los 25 años de PP, que solo ofreció parches a cambio de voto cautivo, se ha dado una alternativa ambiciosa, seria y rigurosa para una zona de la ciudad que necesita no solo un  proyecto de futuro sostenible y que atienda las necesidades más perentorias de su población, sino solventar el día a día que, como siempre son mosquitos y agua estancada

ValenciàEspañol