Esquizofrenia sanitaria

La opinión de Vicente Navarro, portavoz del área de Sanidad de la Central Sindical Independiente de funcionarios CSIF en Castellón

La incoherencia de la política de Ximo Puig en materia sanitaria queda de nuevo patente. Mientras, por un lado, aprueba un decreto por el que centraliza en Valencia la gestión del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU), eliminando las sedes de Castellón y Alicante, por otro lado anuncia ahora la descentralización del 112.

El 112 es un servicio que se encarga de recibir las llamadas relacionadas tanto con las emergencias sanitarias como de otra índole. Y ahora pasará de gestionarse en las instalaciones ubicadas en L’Eliana, en Valencia, a distribuirse en varias sedes logísticas diferentes que se instalarán en las tres provincias -una de ellas en Castellón y otra en la Ciudad de la Luz de Alicante-.

Lo más grave es que el motivo que justifica que el máximo responsable del Consell haya optado por esta descentralización es la necesidad de dotar de mayor eficiencia este servicio, además de solventar problemas operativos y reducir los errores en la asignación de recursos. Y ello, precisamente, cuando al mismo tiempo desde la propia Conselleria de Sanitat se está aplicando el criterio contrario para suprimir los CICU de Castellón y Alicante. Una centralización que sin duda favorecerá la proliferación de estas mismas problemáticas que ahora se denuncian en el 112.

Lo que no tienen ningún sentido es que el 112 se descentralice mientras el CICU se centraliza. Una muestra más de la política esquizofrénica de la Generalitat Valenciana en materia sanitaria que lo único que va a ocasionar son errores cuando lo que hay en juego son vidas y el futuro de los cerca de 60 profesionales que desempeñaban su labor en los centros CICU de Castellón y Alicante, que siguen sin saber cuál va a ser su futuro.

Estas conductas erráticas en materia de gestión de la salud de los ciudadanos demuestran incompetencia para unos gestores que llevan gobernando durante más de seis años y que, por tanto no pueden alegar falta de experiencia.
Y, los errores en Sanidad, cuestan vidas.

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