¿Más puerto? No, gracias

El portavoz de la Asociación de Vecinos de Nazaret, Julio Moltó, reflexiona los perjuicios que provocaría la ampliación del puerto de València

En Natzaret y la Punta ya estamos muy escarmentados de las ampliaciones insostenibles del puerto pactadas con el Ayuntamiento. Nos quitaron la playa, la huerta y el río sin Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Tienen una deuda ecológica, y no han reparado los daños.

En esta parte del litoral de la ciudad la ampliación sur del puerto destruyó muchos empleos de hostelería, turismo, pesca, y agricultura expulsando de sus viviendas a más de 100 familias de la huerta de la Punta. Hoy Natzaret es el barrio con menor renta de todo el distrito Marítimo, empobrecido por la ampliación depredadora del puerto.

El conflicto entre la ciudad y el puerto por el uso de un espacio limitado en perjuicio del vecindario está recogido en el libro Natzaret entre la mar i l´horta (Dels orígens fins 1936) de Ramon Arqués i Antonio Sanchis. Edita AVV de Natzaret 2019. La lucha contra el malecón sur en 1894, que desvió el rio y causó graves inundaciones en su desembocadura, continúa con las movilizaciones en solitario de nuestra AVV contra la desaparición de la playa de Natzaret en los años ochenta del siglo XX, contra las bases ilegales de contenedores portuarios en la huerta de la Punta, el paso de camiones por el camino del Canal y el camino de la Punta al mar en los noventa, e incluso contra la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del puerto que destruyó la huerta.

Este conflicto que continúa abierto, dentro de una dinámica de imposición a la ciudad de un modelo insostenible de crecimiento portuario. Hoy el puerto tiene más poder de decisión sobre la ciudad que la máxima autoridad electa de València. Es urgente un cambio democrático en la Ley de Puertos y una nueva Delimitación de Espacios y Usos Portuarios a favor de la ciudad.

La solución hidráulica para impedir la contaminación urbana e industrial del final del cauce histórico del Turia era una de las “compensaciones” incumplidas cuatro décadas después de la destrucción de la playa. Ahora el puerto se niega a construir una salida abierta al mar para completar el Jardín del Turia con el Parque de Desembocadura. Y quiere trasladar los macrocruceros supercontaminantes a nuestro barrio sin DIA, con una cuestionada ampliación norte que duplicará el puerto, y abrirá la ZAL multiplicando la contaminación atmosférica con más tráfico incluidas todas las mercancías peligrosas que entran o salen del puerto por el acceso sur, y que afectará negativamente a la salud y a la seguridad del vecindario de la V30, de Pinedo, la Punta, Natzaret, futura Ciudad Deportiva del Levante, Grau, La Marina y el Cabanyal-Canyamelar.

La Autoridad Portuaria de Valencia (APV) tiene que gestionar mejor el espacio ya construido en Sagunto, València y Gandía. Las rutas marítimas están cambiando, los conflictos geopolíticos y la crisis climática abren nuevos itinerarios por el Ártico mientras se duplica el canal de Panamá, pero la APV especula con la idea de pasar de 5 millones de contenedores anuales a 12´5 anuales, muchos de ellos sin relación con la economía valenciana. Adjudicar la terminal norte a la multinacional MSC a través de TIL, supone entregarle el monopolio del puerto de València, y también la destrucción de 500 puestos de trabajo por la robotización de dicha terminal cuando terminen las obras de la cuestionada ampliación norte .

Además la APV y el lobby portuario reclaman también dinero público para la construcción de un nuevo acceso norte submarino, que ni está presupuestado, ni previsto en la desfasada y obsoleta declaración DIA del año 2007. El proyecto de ampliación actual es diferente y es contradictorio con la actual declaración de emergencia climática del gobierno de España que ha trasladado toda la responsabilidad jurídica a la APV.

Para que MSC invierta 800 millones de euros hay que poner miles de millones más de presupuesto público, dinero que se podría redirigir a mejorar la vida de los barrios creando empleo verde mucho más sostenible en educación, salud, servicios sociales, agricultura de proximidad, movilidad sostenible, y adaptación al cambio climático con una transición ecológica con más justicia social.

Ante las pretensiones megalómanas de la Autoridad Portuaria recuperamos la tradición de las movilizaciones ciudadanas del siglo XX de EL SALER PER AL POBLE que evitaron su destrucción, y las de EL LLIT DEL TÚRIA ÉS NOSTRE I EL VOLEM VERD convirtiendo la autopista proyectada en el Jardín del Turia aún por terminar.

Las generaciones futuras se merecen que echemos el freno para repensar un proyecto muy negativo para toda la fachada marítima, las playas del sur y el Parque Natural de la Albufera. Un nuevo movimiento social muy transversal, que se coordina en la Comissió Ciutat-Port, está poniendo todo su potencial al servicio de la causa común del conjunto de la ciudadanía.

Hay que completar el Jardín del Turia hasta recuperar la desembocadura abierta al mar, revertir la ZAL , salvar la Albufera y las playas del sur hasta Cullera, que están en riesgo de desaparecer por las ampliaciones del puerto.

Atentos a las próximas movilizaciones.

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