Con mucho orgullo

La opinión de Samuel Falomir, alcalde de L'Alcora

Nadie dijo que fuera fácil, pero ser tú mismo, enamorarte y ser feliz junto a la persona que tu corazón ha elegido es lo mejor que nos puede pasar a los seres humanos. Así es, pero ¿cuántas personas siguen en los “armarios” por miedo a que la sociedad no les acepte? Muchos, demasiados… Vivimos en un mundo en el que lo tradicional es lo que vemos como normal, y yo defiendo que eso es normal, pero que dos personas del mismo género se enamoren también lo es. 

Por suerte, atrás han quedado las penas de prisión o muerte por ser homosexual, pero todavía hay jóvenes y mayores que no se atreven a decir cuál es su sexualidad por miedo al desprecio, burla, marginación e incluso a padecer algún tipo de agresión. Por tanto, esto nos demuestra que todavía queda un largo camino por recorrer para conseguir esa normalidad por la que muchos llevamos años batallando que no es otra cosa que todas las personas puedan enamorarse en libertad y ser quien quieran ser sin esperar consecuencias negativas. 

Reconozco que no es fácil dar el paso y decirlo abiertamente, y ese es el primer síntoma que nos indica que todavía hay miedo al rechazo de la sociedad. Os aseguro que lo mejor que os puede pasar es quitaros ese lastre de encima para poder volar, conocer gente, hacer nuevas amistades y dejar que los sentimientos encuentren a tu otra mitad. 

“No soy un experto en esta materia, pero creo que puedo dar estos consejos por experiencia personal. Si a alguien le pueden servir, pues de eso que me alegro”

Los padres son los que peor lo pasan al principio, pero no porque no lo acepten, si no por miedo a que nos hagan daño, y ya sabéis que un hijo es lo más importante para un padre y una madre. ¿Sabéis una cosa? Cuando uno “sale del armario” (como suele decirse) ese ya es un valiente, ahí es cuando planta cara a los demás, cuando dice con orgullo lo que siente, piensa y decide, por tanto, no tengáis miedo, a ese/a ya no hay quien lo pare. En cambio, los que se quedan en el armario suelen padecer más burlas y vejaciones, así que ahí es cuando tenéis que ayudarlos para que se sientan libres de amar a quien decidan y con orgullo puedan decir hasta aquí he llegado. 

No soy un experto en esta materia, pero creo que puedo dar estos consejos por experiencia personal. Si a alguien le pueden servir, pues de eso que me alegro. Sabéis que hace muchos años que decidí ser libre, y ya hace mucho tiempo que para nada me importa el qué dirán, solo me importa ser feliz.  Si alguien pretende ofenderme o hacerme daño utilizando mi orientación sexual, lo tiene muy difícil, la verdad, pues, al contrario, me siento muy orgulloso. 

Siempre he sentido el apoyo de los míos, de mis compañeros, de mis adversarios políticos, y eso es algo que siempre agradeceré. Alguna vez, en alguna entrevista, me han preguntado que si me sexualidad ha sido utilizada por mis adversarios políticos para ir en contra mía. Sinceramente, en pleno siglo XXI no esperaba que me pudieran hacer esta pregunta, pero siempre digo, con orgullo, que no. Me consta que en una ciudad la oposición pidió firmas para que excomulgaran a un alcalde por ser homosexual, y fue el propio cura de la ciudad el que paró esa atrocidad. 

A finales del año pasado, pusimos en marcha un punto de asesoramiento LGTBI en el Ayuntamiento de l’Alcora, era un compromiso que tenía con mis vecinos y vecinas y ya es una realidad. Basta de silencio, basta de preguntas sin respuestas, aquí estamos, el ayuntamiento para ayudaros cuando nos necesitéis, puesto que vuestra felicidad nos hace felices a nosotros también. 

Quiero manifestar, una vez más, mi compromiso para dar visibilidad y fomentar la igualdad y el respecto a todas las orientaciones e identidades de género o sexo y lanzar un mensaje para todas aquellas personas que todavía tienen miedo: solo luchando por lo que uno quiere se consigue la felicidad que todo ser humano merece. Que vuestros sueños ganan siempre a vuestros miedos. 

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