Pilkington Sagunto, la lucha de 400 operarios por seguir trabajando

NSG tiene la intención de parar tres líneas en Europa por lo que los trabajadores tienen miedo que una de ellas sea la de Sagunto y esto desemboque en el cierre total de la factoría.

Los 400 trabajadores de la fábrica de Pilkington en Sagunto llevan mucho tiempo en una situación crítica, ya que viven en una incertidumbre constante por qué pasará con sus puestos de trabajo.

Esta empresa que se dedica a fabricar vidrio para automóviles va arrastrando los problemas que tiene el sector, y que se ha agravado mucho más con el coronavirus y todos los problemas económicos graves que ha traído consigo la pandemia.

Pilkington comenzó con dificultades en 2019, pero al llegar el COVID, empeoró la situación, “a pesar de que los trabajadores y trabajadoras no han parado de ceder y hacer esfuerzos en la planta para tener una viabilidad”, explican fuentes de UGT.

En el último acuerdo, que fue en julio de 2020, hubo una serie de cesiones por parte de la plantilla, como la congelación salarial hasta 2023 y dejar de cobrar las pagas extraordinarias, a cambio la empresa se comprometía a sentarse en una mesa de negociación y conseguir inversiones para la planta, donde se habló de una inversión de 700.000 euros para la línea de parabrisas.

Si en 2023, no había inversiones, Pilkington se comprometía a devolver los salarios dejados de percibir, “hasta el momento no se ha dado ningún paso para conseguir este objetivo, además ha llegado el momento de renovar el ERTE y la empresa dice que aún no es posible”, porque el futuro de la planta es incierto, exponen desde el sindicato.

NSG (Pilkington) tiene la intención de parar tres líneas en Europa por lo que los trabajadores tienen miedo que una de ellas sea la de Sagunto y que esto desemboque en el cierre total de la factoría.

La compañía ha propuesto reducir la plantilla, en principio prescindiendo de 37 puestos de trabajo a base de jubilaciones, hecho con el que los operarios no están de acuerdo, ya que opinan que “si no hay dinero para inversiones, tampoco para jubilaciones, por lo que piensan que la planta de Sagunto sea una gran perjudicada por el cierre de la línea de laminado”.

Por eso convocaron una huelga, “como única alternativa, para buscar soluciones que conlleven a la continuidad de las instalaciones y garantizar inversiones y con ello el empleo de la plantilla”, que comenzó el pasado lunes 22 de marzo y que debía haber continuado hasta el 30 de abril, se suspendió el miércoles después de llegar a un principio de acuerdo tras la reunión que se celebró ayer entre la Dirección de la factoría, en la Dirección General de Trabajo en Valencia.

La planta sigue en funcionamiento, “la cuestión no es la de que se pueda continuar fabricando o no, sino de deslocalizar la producción, ya que se sospecha que la multinacional podría cerrar la línea en Sagunto para fabricarlo en otro país para abaratar costes”, según nuestras fuentes.

El problema está en que dejar esta planta, supondría cerrar una parte de la fábrica y a la larga provocaría el cierre total de la empresa en Sagunto dicho por la propia dirección, hecho que perjudicaría gravemente a la ciudad, con la pérdida de 400 puestos de trabajo directos.

Además, desde UGT FICA PV, Francisco Ballester Pérez, Secretario del Sector Químico, Textil y Artes Gráficas “tememos que las empresas vayan cayendo en cascada, por eso la administración se debe encargar de frenar este tipo de situaciones”.

Desde la Delegación de Gobierno, se han comprometido a ayudar a la empresa siempre que tenga una viabilidad, el temor es que ocurra como en otros casos que la empresa reciba subvenciones por parte de la administración, pero que la multinacional decida cerrar de todas formas como ha ocurrido anteriormente en nuestro país.

Así lo manifestó el miércoles, Joan Baldoví, diputado de Compromís en el Congreso de los Diputados a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ”en su condición de vicepresidenta que pueda desde el Gobierno interceder por algunas empresas, en el caso concreto de Pilkington Automotive España, una planta en Sagunto que va a deslocalizar y se van a perder 400 puestos de trabajo, no porque no haya carga de trabajo, no porque no genere beneficios, sino, fundamentalmente, porque algunos quieren aumentar sus cuentas de resultados, cuando muchas de estas empresas, directa o indirectamente, se han beneficiado de ayudas públicas”.

Baldoví, se refiere a las ayudas públicas a fondo perdido que recibió esta factoría cuando se instaló en Sagunto durante el proceso de reindustrialización que puso en marcha el Gobierno de Felipe González, allá por 1986, tras decretar el cierre de los Altos Hornos del mediterráneo, empresa pública que dependía del desaparecido INI.

Los trabajadores están cansados de hacer esfuerzos y que no haya ningún compromiso por parte de la empresa.

Una parte de los operarios están en regulación, porque no tienen trabajo para toda la plantilla, entonces van rotando y produciendo para diferentes marcas de coches, destacando Seat y Ford.

Para las familias esta situación está siendo muy dura, aún más para las que tienen más de un miembro trabajando en la empresa, ya que desde la multinacional “no han llegado a complementar nada en los ERTES, ni pagas, ni vacaciones, ni ningún complemento hasta el tanto por ciento del salario real”, especifican desde el sindicato.

Volviendo a la huelga, esta se paralizó con el compromiso de que conforme se avance en el cumplimiento de acuerdo alcanzado se realizaran más suspensiones y se retomará una nueva huelga el 6 de abril. Después de la reunión mantenida el martes 23 de marzo, se mantendrá el calendario de ERTE preestablecido para los meses de marzo y abril, salvo que la empresa acredite y justifique nuevas necesidades de producción.

Una mesa de negociación estudiará la documentación que se ha solicitado con fin de desarrollar cualquier estudio relacionado con alternativas para mejorar la competitividad y viabilidad de la planta, incluyendo la relacionada con precios de venta, costes de fabricación y distribución con análisis comparativo con competidores y otras plantas del grupo NSG en Europa.

Esta mesa se prolongará hasta junio, con el compromiso que no haya ningún despido hasta el 30 de septiembre, para poder estudiar la viabilidad de la planta, con la posibilidad de ampliar su duración, y podrá trabajar en alternativas de inversión que permitan la viabilidad de la planta con el objetivo de mantener un nivel de empleo óptimo en las diferentes líneas.

La primera reunión de la mesa se celebrará este jueves 25 y la siguiente el 30 de marzo, y se han previsto reuniones al menos una vez a la semana y cuando sea requerida por cualquiera de las partes.

La empresa se ha comprometido a no tomar ninguna medida contra ningún trabajador que haya formado parte del piquete.

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