Los pediatras proponen retirar la mascarilla en los colegios el 28 de febrero

La Asociación Española de Pediatría plantea una retirada progresiva de la mascarilla que empiece a final de este mes en la escuela y siga en abril en los institutos.

La Asociación Española de Pediatría es partidaria de quitar las mascarillas de las aulas de los colegios. La entidad ha elaborado una propuesta consistente a retirarla de manera progresiva.

Los pediatras han comparado las infecciones registradas en el último curso de infantil (cuando los niños tienen cinco años y el uso de la mascarilla no es obligatorio) y en primero de primaria (seis años, cuando sí que tienen que llevarla) y han concluido que en ambos niveles han sido similares.

Si todo fuera bien en las escuelas, la medida se podría ampliar en el tercer trimestre del curso a los alumnos de educación secundaria.

Desde el punto de vista educativo, los estudios apuntan al hecho que el uso de las mascarillas complica la enseñanza, un obstáculo que según los profesores se agravia en los chavales con dificultades de aprendizaje. Los sindicatos docentes reclaman cautela en la hora de introducir cambios en los protocolos sanitarios.

El epidemiólogo y miembro de la Asociación Española de Pediatría Quique Bassat afirma que, además de servir porque la actividad escolar vaya recuperando la normalidad, la medida sería una buena manera de ensayar la retirada general de máscaras en interiores.

Los niños son un grupo poco vulnerable a la covid, y si dejar de usar la mascarilla provocara un aumento de infecciones en los colegios, esto no se traduciría de manera automática en un aumento de los casos graves.

Seria, sigue Bassat, una manera de dar el paso hacia el fin de las mascarillas en interiores menos arriesgada que hacerlo de golpe con todo el país, al estilo del que han hecho Dinamarca o el Reino Unido.

¿Qué ha cambiado respecto a hace unos meses para que los pediatras planteen esta iniciativa?

“Tenemos una variante del virus diferente, que es muy contagiosa y causará muchísimos casos y, por lo tanto, tenemos que convivir con ella. Y esto se enmarca en un cambio de paradigma más amplio, en el cual hemos pasado de una situación en la cual intentábamos contabilizar e impedir cada infección, a otra en la cual nos dan un poco igual las infecciones que pueda haber, siempre que no tengan trascendencia clínica”, responde Bassat.

Por lo que se ha comprobado con la enorme oleada de contagios del ómicron (mayor todavía en el caso de los niños), la enfermedad en la población de edad escolar es en la gran mayoría de los casos leve y causa “poca trascendencia clínica”. A esto hay que añadir el alta tasa de vacunación general conseguida al país (81% de la población total, y en torno al 50% con dosis de refuerzo).

Bassat menciona dos elementos que favorecen la retirada, que los pediatras contemplan empezar a realizar a final de febrero. La incidencia de la enfermedad muestra una tendencia consolidada a la baja, y se acerca la primavera, con temperaturas más elevadas. La semana pasada el uso de la mascarilla ya dejó de ser obligatorio en los espacios al aire libre de los centros educativos. Y Cataluña ya ha anunciado su intención de quitarlas también en las aulas este mes.

Calendario para retirar las mascarillas en las aulas

El calendario empieza el lunes, 28 de febrero, para primero y segundo de Primaria. El siguiente lunes, 14 de marzo, se quitarían la mascarilla en las aulas los alumnos de tercero y cuarto de Primaria. Los de quinto y sexto de Primaria, el lunes, 28 de marzo. Y los alumnos de la ESO irían a clase sin máscara el 25 de abril y los de Bachillerato a partir del 9 de mayo.

“Esta desescalada, empezando por los cursos más inferiores a los superiores, responde al hecho que desde el AEP se ha comparado el riesgo de la transmisión del interior de las aulas entre el último curso que no han tenido que llevar las máscaras (los niños de 5 años) y lo primero que sí que tenían que llevarlas (niños de 6 años), y se ha visto que las diferencias en la transmisión del virus entre un grupo y otro no era significativo”, apunta Bassat. Y añade: “Sabemos que los niños más pequeños transmiten peor el virus, por eso nos parece razonable empezar por esos niveles inferiores”.

Por otro lado, los pediatras valoran que a nivel de impacto en el entorno escolar, la vuelta a la escolarización presencial, ininterrumpida desde septiembre 2020 en España, “ha sido un ejemplo a través del cual se ha constatado que, siguiendo unas recomendaciones básicas, el riesgo de infección para los alumnos y el personal adulto de las escuelas es mínimo”.

Quique Bassat, como coordinador del Grupo de Trabajo del AEP para la reapertura de la escolarización, destaca que los efectos beneficiosos de la escolarización presencial “son claros e importantísimos para el aprendizaje, pero especialmente, para la integración psicosocial y adaptativa de los menores y es fundamental devolver a los niños una experiencia educativa normalizada y sin disrupciones”.

Según el experto, “si queremos progresar hacia una eventual ‘normalización’ de la transmisión, tenemos que ir retirando progresivamente las medidas de prevención en el ámbito escolar, adaptándonos a la situación epidemiológica de cada comunidad, y siempre que se pueda garantizar una monitorización estrecha del impacto de esta desescalada”.

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