Seis mujeres y tres niños ucranianos se quedan sin techo al llegar a Castellón

La madrugada del sábado al domingo la Policía Local, pese a sus esfuerzos, fue incapaz de encontrarles un sitio donde pasar la noche

Seis mujeres y tres niños de edades comprendidas entre los 11 y los 14 años, llegaron a Castellón, procendentes de Ucrania, la madrugada de este domingo 6 de marzo sin que, al pareer, el representante de la organización que debía esperarles se presentara en la estación a su llegada.

Probablemente fue un error humano o de coordinación, pero aunque de esto solo hace cuatro días, y en las últimas horas la ‘necesidad de coordinación, y centralización de los recursos de ayuda ha sido el mantra de todas las referencias a los acogimientos, la situación que se produjo esa noche, puso en entredicho los recursos asistenciales que, en teoria, siempre deberían estar abiertos para atender situaciones de este tipo.

Actualitat Valenciana ha tenido acceso a fuentes de primera mano, que relatan el esperpéntico periplo de estas nueve personas que huyendo del conflicto bélico esperaban pasar la primera noche fuera del autobús con el que cruzaron la frontera de su país, Ucrania, tras más de cuatro días de viaje.

Relatan que aparecieron en dos vehículos, en las instalaciones de la Policía Local de Castelló, en Tetuan XIV, pasada la una de la madrugada del domingo. Un coche era el de un traductor que, aún no se sabe bien cómo, se había hecho cargo de la situación y el otro, un taxi solidario que, sin bajar bandera, voluntariamente también trataba de buscar ayuda para el desconcertado grupo.

Venían ya de la Comisaría de la Policía Nacional, de explicar su caso, pero en esta ocasión al tener la documentación pertinente y tratarse de un “problema social”, los remitieron a las autoridades locales. El problema surgió cuando llamada tras llamada, los agentes de guardia esa noche no daban con ningún recurso válido para los tres menores y las seis mujeres.

La opción del albergue municipal, quedaba descartada por estar siempre lleno, las posibles soluciones habitacionales de entidades como Cruz Roja necesitaban el trámite o al menos la autorización de personas que, evidentemente, un domingo cerca de las dos de la madrugada, no estaban operativas.

En cuanto a los centros residenciales de mayores, donde sí podía haber posibilidades de habitaciones, la situación COVID y el estricto protocolo para proteger a los residentes, impedía que se pudiera realizar una entrada en esas circunstancias.

Y por último, en cuanto a la solución de urgencia que se oferta en los casos de violencia de género, no era factible emplearla en este caso ya que está relegada y reservada exclusivamente a determinados factores que no se cumplían.

Con todo, el tiempo iba pasando sin que administrativamente, la capital de la Plana, pudiera ofrecer un techo para pasar la noche a seis mujeres y tres menores refugiados de Ucrania. Finalmente, y ante la imposibilidad y la impotencia de encontrar una solución ‘oficial’, el hambre, que empezó a acuciar a este grupo tras horas de intentos fallidos, se calmó con una espontánea colecta particular entre los agentes de guardia, y el techo provisional, con la voluntad del traductor, casual, de acogerles las horas que quedaban hasta el amanecer, en su propia vivienda.

Una situación atípica, contada por quienes la vivieron en primera persona pero que, en esta ocasión fue registrada en un completo informe que redactó la Policía Local y que horas más tarde, según ha podido saber Actualitat Valenciana, ya hacía cuestionarse, a quien correspondía, “dentro del ayuntamiento de Castelló”, apuntan, la eficiencia y la eficacia de la administración local, un domingo de madrugada, para dar solución a una situación de esta magnitud y en la que había implicados tres menores y sus madres.

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