La “urgencia” en la gestión de las ayudas a pymes y autónomos desborda las asesorías

Algunos gestores declinan realizar esos trámites y muchos pequeños comerciantes se ven incapaces de entender toda la información que llega

Primero fueron los ERTES, los ERTOS y un sinfín de siglas nuevas para muchos que se traducían en supresiones de trabajo, temporales o no tanto, y en un calvario para empresarios y trabajadores de documentación acompañada y en muchísimos casos de dificultades para poder cobrar y justificar la medida.

Luego llegaron las diferentes ayudas que los políticos anunciaban con cifras de muchos dígitos que se desinflaban a mediada que bajaban peldaños de una a otra administración hasta llegar a sus destinatarios. Pero lo cierto es que en la Comunitat Valenciana, el Plan Resisitir, las ayudas paréntesis, o incluso las líneas de ayudas municipales de algunos ayuntamientos han evidenciado también nuevas brechas entre quienes se han enterado, han podido tramitar las solicitudes en tiempo y forma y aquellos que se han quedado por el camino.

Las razones son diversas pero entre ellas está en muchos casos “la premura con la que se deben realizar los trámites para poder conseguir la ayuda o incluso los requisitos establecidos que no todos los posibles beneficiarios pueden cumplir según qué criterios se establezcan” comentan profesionales del sector.

“Algunas de estas ayudas, cuando llegan hacen que tengas que dejarte todo lo demás y ponerte con ellas para poder presentarlas, porque en algunas, esos plazos de presentación son vitales para que el cliente pueda conseguirlas”, explica Isabel Cerisuelo, administradora concursal y asesora en Castellón.

Por otro lado, Cerisuelo también apunta que “en algunos casos, estas ayudas pueden resultar un tanto caóticas porque no llegan a todo el mundo y además la forma de llegar difiere”.

“Es decir, si por ejemplo entre los requisitos se marcan una serie de CNAES y no se contempla la equivalencia de los códigos de actividad que puede incluir, podría ocurrir que al estar restringida a unos códigos determinados, otras actividades de las que se esté también dado de alta pero que pertenezcan a un CNAE distinto se queden fuera, aun cuando se trate de una misma persona que por necesidad y para seguir adelante se ha visto obligado a ampliar”, añade.

Por otra parte, según ha podido saber Actualitat Valenciana, también existen gestorías que rehúsan realizar estos trámites. Por un lado, hay quienes apuntan que no les compensa y prefieren derivar a sus clientes a otros colegas que sí se encarguen de hacerlo.

Además, después del “despropósito” que supuso la manera en como se gestionaron algunas de las primeras inyecciones económicas, cuyo orden de adjudicación fue “el de presentación de la solicitud”, como recuerda un joven asesor que presentó telemáticamente a las 3 de la mañana una de aquellas solicitudes, una parte de los profesionales de gestorías y asesorías reconocen que en algunos casos de negocios agonizantes estas cuantías llegan tarde, resultan totalmente insuficientes y por tanto no compensa realizar el trámite.

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