Los vecinos del Saler y el Colegio de Enfermería piden convertir el hotel Sidi en una residencia

El alcalde de València quiere derribar el hotel para 'devolver' a la naturaleza el espacio y que vuelva a ser una playa 'como antes'

Los vecinos y vecinas de El Saler se han unido al Colegio de Enfermería de València para parar el derribo del hotel Sidi Saler y pedir que se convierta en una residencia para mayores. El hotel situado en pleno Parque Natural de la Devesa lleva más de 11 años cerrado y abandonado, y ya en 2019 el ente de enfermería inició una recogida de firmas a través de change.org para convertirlo en un centro residencial, que ahora ha vuelto a reactivar la asociación vecinal Dehesa el Saler.

La pasada semana el Ayuntamiento de València anunciaba la caducidad de la licencia ambiental del mismo tras la paralización de la actividad durante más de dos años, así como la suspensión de la tramitación de la licencia para la ejecución de obras para reactivar la instalación hotelera por parte de Divarian Propiedad SA y Coral Homes SL, propietarias del inmueble.

Del mismo modo, el alcalde de València, Joan Ribó, volvió a reafirmar este mismo lunes la posición del consistorio de “devolver a la naturaleza el espacio que ocupa el propio edificio y derribar el hotel” para que vuelva a ser “una playa como era antes”. Además Ribó señaló que “tenemos una actitud muy clara” y que “Compromís es un partido para el que las cuestiones medioambientales son fundamentales”.

Por su parte los vecinos y vecinas de El Saler se muestran contrarios a este derribo y afirman que “costaría una barbaridad de millones de euros a todos porque al existir unos dueños, los terrenos se deberían de expropiar e indemnizar, sumado al coste del derribo”. Por ello, piden un “debate público cara a cara con el Ayuntamiento para que “ponga encima de la mesa” los costes de un futuro derribo y quien los asumirá.

La presidenta de la asociación de vecinos, Ana Gradolí, asegura que “ahora que la parcela es urbana” se podría destinar a una residencia de mayores “utilizando la misma actividad” y que serían “todo ventajas” porque la zona es “maravillosa” y crearía puestos de trabajo. “¿Cuántos empleos permanentes y sostenidos generaría una residencia y cuántos una demolición? se pregunta Gradolí.

Además, desde la plataforma vecinal lamentan que el hotel de lujo pueda quedarse como el polideportivo de El Saler que tras su derribo hace once año la zona sigue llena de escombrera y muy deteriorada. “¿Qué va a pasar con el Sidi? ¿lo mismo? Eso no se puede hacer” expresa Gradolí, que explica que en todos estos años “no les han hecho caso y continúa todo igual” salvo algunas actuaciones menores.

En cuanto a la cuestión medioambiental, la presidenta manifiesta que “todas las edificaciones que se hicieron aquí en la Devesa son legales porque todavía no era parque natural. Se nombró oficialmente como Parque Natural 14 años después de terminar las edificaciones y parece que estamos aquí ilegales o que las construcciones se han hecho después, pero no es así”.

“Ghetto residencial”

Esta es la misma postura que defiende el Colegio de Enfermería de València y su presidente, Juan José Tirado, la de habilitar esta construcción abandonada para convertirla en un hotel-residencia público para mayores donde se pudiesen atender las “urgentes” necesidades de los vecinos de la zona y no tener que desplazarse hasta 12 kilómetros.

El presidente de los enfermeros valencianos asegura que esto “liberaría las plazas que faltan de mayores en la ciudad” y con esta remodelación se podría conseguir un nuevo concepto de centro residencial “con habitaciones individuales y frente al mar” con “la calidad de vida que ofrece el Estado de Bienestar”.

Además, defiende la posibilidad de poder convertirlo en un centro de “referencia gerontológico y geriátrico, que cambiará el paradigma del ghetto residencial actual a un centro donde nuestros mayores pudiesen disfrutar en un entorno como es el Saler”, así como en un centro “donde se produjera investigación por parte de diferentes sectores de la medicina, enfermería, farmacia, formación profesional”. “Somos una población envejecida, necesitamos plazas y entendemos que esa infraestructura debería destinarse para ese fin” explica Tirado.

Vecinos a favor del derribo

Por otro lado, la asociación vecinal El Saler y su presidente, Pere Pau, se sitúan a favor del derribo porque aseguran que la creación de una macro-residencia tendría “unos costes brutales para el erario público” y que “no hay ninguna entidad privada que se interese por esta construcción porque la transformación debería ser integral”. “Una residencia de mayores no es un hotel remodelado” explica. 

Asimismo, señala que los terrenos en los que está construido el hotel de lujo son de “protección medioambiental máxima” y ahora se están recuperando en todo el litoral valenciano aquellos terrenos y construcciones en una situación similar porque es “prioritario recuperar y proteger el litoral”. Recuerda además que está prohibido cualquier actuación de construcción en el Parque Natural por lo que cualquier remodelación de la infraestructura “sería simplemente ilegal”.

“Mientras la ciudadanía de València no tome conciencia de la importancia que tiene para todo el Parque Natural de la Albufera en el litoral del Saler y por tanto, por el patrimonio natural, perderemos el tiempo en cosas como la situación del SIDI que a nuestro entender y mientras no se presentara una alternativa real, no ocurrencias, sostenible, respetuosa con el entorno, es necesario derribar y recuperar la playa y el cinturón dunar. Todo lo demás son falsas polémicas alimentadas por intereses particulares” manifiesta Pere Pau.

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