Semana Santa con turismo de proximidad

La opinión de Vicente Cornelles, periodista y escritor

En el año 2015 la Semana Santa de Castellón era declarada Fiesta de Interés Turístico. El rango consagraba la riqueza cultural, artística y de señas de identidad propias de los días pasionistas de la capital de la Plana, y garantizaban su difusión, puesta en valor y protección y defensa por parte de los poderes públicos, además de avalar la categoría de ciudad de un turismo religioso y de esparcimiento .

Por segundo año consecutivo, y por mor de la pandemia, no habrá desfiles procesionales por las calles, como reclamo turístico por excelencia de estas jornadas, aunque a diferencia del 2020 los templos de la capital, donde radican las imágenes de veneración popular estos días están abiertos al público, aunque con estrictas medidas de seguridad por el coronavirus, y ello ha propiciado que muchos fieles, tanto de la ciudad turquesa y naranja, como de fuera, puedan admirar estas obras sacras.

Y es que desde el pasado Domingo de Ramos son bastantes los foráneos procedentes de la provincia y de la Comunitat Valenciana (que está cerrada perimetralmente), los que se acercan a Castellón a pasar uno o dos días en lo que se llama el turismo de proximidad.

Así, se pueden ver, fundamentalmente parejas, haciendo fotos delante de la Concatedral o en el Fadrí, o bien comiendo en uno de los variados restaurantes del distrito marítimo del Grau con las excelencias gastronómicas del famoso ‘arrocito de Castellón’. Y es que como ocurrió el pasado verano -también con restricciones-, Castellón supo aprovechar este turismo de cercanía con un incremento de visitantes que superó el 15% de su norma habitual.

Lejos de los grandes destinos turísticos como Palma de Mallorca (que experimenta un leve crecimiento por la afluencia de alemanes), Málaga, Sevilla, Canarias, Benidorm, Madrid (lo de las borracheras es otro tema), Barcelona o San Sebastián, que están sufriendo durante esta Semana Santa una grave crisis de escasez de visitantes, en Castellón la fórmula de ese turismo de proximidad está funcionando.

La concejalía de Turismo del Ayuntamiento está trabajando para aprovechar esta alternativa que se convierte en opción válida. Turistas que también tienen la oportunidad de acercarse a las iglesias que son sedes canónicas de las cofradías penitenciales para ver el arte sagrado que, si no tuviéramos la pandemia, procesionarían por las calles en la Pasión según Castellón, que es Fiesta de Interés Turístico desde el año 2015.

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