Vila-real convierte la antigua Estacioneta de la Panderola en la nueva sede de Cruz Roja

El alcalde visita la última fase de la reforma junto a representantes de la entidad y destaca la labor fundamental del colectivo para hacer de Vila-real “una ciudad más humana”.

La antigua Estacioneta de la Panderola volverá a reabrir sus puertas convertida en un espacio para la solidaridad y el cuidado de las personas. Tras una inversión global de cerca de 300.000 euros por parte del Ayuntamiento, el inmueble se habilitará como nueva sede de Cruz Roja Vila-real. El alcalde, José Benlloch, ha visitado hoy la reforma, que está ya en la recta final, acompañado por la presidenta de la agrupación local de Cruz Roja, Carmen Galindo, el concejal de Territorio, Emilio M. Obiol, el edil de Servicios Sociales, Álvaro Escorihuela, técnicos y representantes de la entidad social así como de la empresa constructora que realiza los trabajos.

La estación del antiguo tranvía de vapor de la Plana que dejó de funcionar en los años 60, acogió después la sede del taller de empleo y el aulario de Infantil del colegio Carlos Sarthou hasta 2011. “Poco después de llegar a la alcaldía, uno de los primeros contratiempos que tuvimos que gestionar fue el derrumbe de parte del techo de este edificio, que obligó a desalojar a los alumnos de Infantil del colegio Carlos Sarthou”, ha recordado Benlloch. Diez años después, el colegio cuenta con un nuevo aulario dentro del recinto escolar y el edificio de la antigua Estacioneta de la Panderola, que es un inmueble protegido, se ha remodelado con una inversión global de cerca de 300.000 euros para dotar a Cruz Roja Vila-real de un espacio acorde a la labor que realiza la entidad local, que cuenta con más de un millar de socios y 500 voluntarios, y que desarrolla hasta 70 programas y acciones para la intervención social, acompañamiento, formación, ocupación, asistencia a los refugiados, sanidad, etc. El edificio se cederá a la entidad durante 50 años, tal y como ha explicado el alcalde, quien ha remarcado que este proyecto “refuerza nuestra alianza con la sociedad civil, nuestro compromiso con Cruz Roja, una entidad sin la cual la evolución de Vila-real no sería la misma, ya que nos ayuda a hacer de ésta una ciudad más humana, más solidaria y una ciudad mejor”.

Asimismo, el primer edil, que ha reconocido la gran labor de Cruz Roja durante la pandemia, ha incidido en que la adecuación de la antigua Estacioneta de la Panderola es también “un proyecto que demuestra la estima por nuestro patrimonio y por la optimización de espacios de la ciudad para evitar que se pierdan”.

En la actualidad se ejecuta la segunda fase de la reforma, adjudicada por 106.000 euros a la empresa Antilia Obras y Proyectos. La obra consiste en la redistribución de espacios interiores, compartimentación de despachos, sustitución de la iluminación de la planta baja y la instalación eléctrica para adaptarla a los nuevos puestos de trabajo y la instalación de un sistema de climatización y de ventilación en toda la zona de actuación. Con una superficie útil de 407 m², la sede de Cruz Roja ocupará toda la primera planta y parte de la planta baja. Previamente, el Ayuntamiento actuó para la rehabilitación de la cubierta del edificio y una primera fase de adecuación de espacios interiores. Asimismo, el departamento de Territorio ha llevado a cabo una remodelación de la zona de aparcamiento en el entorno de la plaza de la Panderola, que ha permitido habilitar 71 nuevas plazas de estacionamiento.

La presidenta de Cruz Roja Vila-real, Carmen Galindo, ha agradecido al Ayuntamiento la cesión del local, en el que desarrollarán su trabajo una treintena de técnicos, además de las personas voluntarias. “Nos hacía mucha falta porque el espacio que tenemos ahora no es suficiente para toda la actividad que llevamos a cabo”, ha subrayado. Por su parte, María Arrufat, ex presidenta de la agrupación local, ha ensalzado la excelente ubicación y características de la nueva sede.

Cabe recordar que el Ayuntamiento de Vila-real mantiene un convenio anual con Cruz Roja, que en este 2021 ha aumentado hasta los 150.000 euros (10.000 euros más que en 2020). Además, la entidad ha desempeñado un papel crucial en la lucha contra la covid-19 por lo que en 2020 el consistorio reforzó la colaboración económica con otros 80.000 euros destinados a la lucha contra la pandemia.



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