Vila-real plantea la contención y la preservación de lo conseguido como bases del reajuste presupuestario

El alcalde, José Benlloch, afirma que la ciudad del siglo XXI seguirá creciendo pero asegurando lo que ya tiene y ejecutando solo las obras que no le cuesten dinero a las arcas municipales porque las asumen otras administraciones

Preservar lo que se ha conseguido, contener el gasto y priorizar a las personas son las líneas fundamentales en las que el alcalde de Vila-real, José Benlloch, basa la reorganización presupuestaria del municipio para hacer frente a unas facturas que se han triplicado.

Se trata de un plan extraordinario de reajuste y priorización presupuestaria que guía en estos meses la gestión municipal y en el que las personas y el mantenimiento de los servicios públicos son los ejes centrales.

Por eso, aunque el primer edil ha dejado claro que estas medidas no supondrán en ningún caso un freno para la expansión de la Vila-real del siglo XXI, si que ha querido detallar a la ciudadanía que no se acometerán proyectos que supongan un gasto para las arcas municipales. “No se trata de no realizar obras, pero las obras solo son buenas si mejoran la vida y se pueden mantener”, ha apuntado.

De hecho, en referencia a este punto se ha referido a las diez infraestructuras previstas en el municipio pero que dependen de otras administraciones y en las que por tanto Vila-real solo tiene que ceder el suelo. “Tenemos suelo para siete de esas diez obras, entre las que se encuentran espacios tan fundamentales como la nueva comisaría o el cuarto instituto ente otras y esas son responsabilidad de otras administraciones y por tanto la ciudad va a seguir creciendo pero no nos va a costar dinero”.

Un contexto adverso con 4 crisis por gestionar

Benlloch ha enmarcado este plan en el contexto socioeconómico actual, caracterizado por la inflación, el incremento de costes energéticos y suministros –que ha triplicado la factura municipal-, las licitaciones de obras desiertas, el impacto del gasto en la lucha contra la covid -que supera los 5 millones de euros- así como la incertidumbre económica y la crisis energética y de materiales que ya ha obligado a la industria cerámica a realizar ajustes de personal.

El alcalde ha recordado que, en el caso de Vila-real, la ciudad encadena esta crisis actual con la crisis de la pandemia y los efectos devastadores que en las arcas municipales han tenido la deuda y el urbanismo heredados del PP, con más de 33 millones de euros pagados en sentencias y resoluciones y un préstamo de 20 millones de euros que aún tiene que pagar el Ayuntamiento. “Como consecuencia de esta herencia tenemos una deuda viva de 28,4 millones de euros, una situación que no tienen otros municipios del entorno”.

Ante esta realidad, y teniendo en cuenta la incertidumbre socioeconómica del momento actual, a causa sobre todo de la guerra de Rusia contra Ucrania, Benlloch ha anunciado este plan que pasa por priorizar a las personas y garantizar los servicios públicos de calidad sin incrementar la presión fiscal y aparcando proyectos “para cuando vengan tiempos mejores”.

El primer edil ha asegurado que “es momento de la contención, la responsabilidad para mantener todo lo que hemos conseguido, trabajando juntos, y de esta manera estar preparados para salir adelante con fuerza”.

Benlloch ha subrayado que “tenemos que salvar la situación actual sin pedir más esfuerzo a la ciudadanía, y priorizando a las personas y los servicios públicos, sentando las bases de la nueva Vila-real del siglo XXI, en colaboración con otras administraciones y con las entidades y empresas”.

Un coste, que se multiplica por tres

Al respecto, ha recordado que la situación económica ha triplicado el coste de mantenimiento de los servicios públicos pero, “a pesar de ello y de haber tenido que destinar 5 millones de euros imprevistos a la lucha contra la covid, hemos sacado adelante proyectos como la Ronda Suroeste, el nuevo pabellón Joan Baptista Llorens, la nueva piscina Aigua-salut, carriles bici, el bus Groguet, el plan de reindustrialización, entre muchos otros, que han transformado la ciudad”.

El primer edil insiste en la necesidad de mantener la calidad de los servicios públicos. “Llevamos dos años renunciando al cobro de la tasa por ocupación de vía pública y aplicando el 95% de bonificación del IBI a los locales con negocios para ayudar al comercio y la hostelería en un momento tan complicado, lo que ha supuesto dejar de ingresar cerca de 1,5 millones de euros”. El equipo de gobierno apuesta por mantener estas medidas para seguir ayudando a familias, comercios e industrias, lo que supondrá renunciar a ingresos y por tanto “tendremos que priorizar gastos”. 

¿Obras? “solo las que paguen ‘otras administraciones”

 De esta manera, el alcalde no prevé grandes inversiones. “Sólo vamos a impulsar actuaciones, aportando solares o espacios, para aquellos servicios que mejoren Vila-real pero que no pague el Ayuntamiento”. Respecto a los fondos europeos “no vamos a ir a grandes proyectos que nos obliguen a tener que aportar mucho dinero, porque además tenemos que ser conscientes de que las infraestructuras después requieren de un mantenimiento”.

Únicamente se llevarán a cabo las obras que sean urgentes y en relación a los proyectos que han quedado desiertos, como el albergue de la ermita de la Virgen de Gracia, el intercambiador de transportes, la rehabilitación de la Alquería de Botànic Calduch o los proyectos de modernización de polígonos, el alcalde afirma que “no renunciamos a ellos pero de momento los aparcaremos si ese dinero nos hace falta para las personas y para mantener los servicios básicos como el mantenimiento de instalaciones deportivas, zonas verdes, gestión de residuos, mantenimiento de colegios, etc.”.

Es momento de salvar lo que hemos conseguido, que es mucho, y este equipo de gobierno tiene la experiencia de haber gestionado cuatro crisis en diez años; ahora también estoy seguro de que saldremos más fuertes”, concluye.  

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