Carlos Mazón: un año para darle la vuelta al PPCV

El seno del partido ha pasado en un año del pesimismo a sentirse ganador.

El viernes 1 de julio se cumple un año de la proclamación de Carlos Mazón como presidente del Partido Popular de la Comunitat Valenciana. Tanto el giro copernicano de su plan de acción como las influencias externas han provocado un cambio en la moral de sus militantes. Desde septiembre el PPCV vive en precampaña permanente y se ve con números para alcanzar la Generalitat.

El PPCV ha vvivido momentos muy complicados esta legislatura, tal vez el punto de moral más baja fue el 15 de febrero: el batacazo de las elecciones catalanas dejaba muy bien posicionado al PSOE, incluso en el Palau de la Generalitat se llegó a poner sobre la mesa la posibilidad de convocar elecciones ante unos astros tan favorables.

En mayo de 2021 tanto en las bases del partido como en Génova se veía una necesidad de cambio, los números no daban a Bonig como ganadora y los presidentes provinciales Vicent Mompó y Carlos Mazón veían la necesidad de un lavado de cara a la vez que Castellón ya encaraba la renovación en pleno congreso donde salió posteriormente elegida Marta Barrachina.

En este clima es en el que Isabel Bonig dimite, abriendo así el proceso congresual del que salió Carlos Mazón. Ya en pleno congreso autonómico es Ayusola que inicia ese cambio de viento electoral: una de las primeras victorias arrolladoras del PP en años. Mientras tanto, en la Comunitat Valenciana se preparaba la renovación que tuvo su acto de proclamación el 1 de julio.

Precampaña permanente

Desde entonces el PPCV ha vivido en precampaña permanente, la presencia de Carlos Mazón no ha estado en el hemiciclo sino en las calles: Carlos Mazón, muy conocido en Alicante, ha porfiado por visitar prácticamente cada municipio de la Comunitat Valenciana para darse a conocer. Mientras los diputados llevaban el debate a Corts Valencianes, Mazón trabajó su imagen en un cara a cara con los vecinos, militantes y afiliados.

El presidente de la Diputación de Alicante se ha visto funcionando en dos dinámicas: demostrar que no se iba a descuidar el trabajo institucional en la corporación provincial alicantina y darse a conocer en Valencia y Castellón, donde era mucho menos conocido.

Había además una gran asignatura pendiente: levantar la moral. No se trataba solo de darse a conocer con numerosos encuentros con afiliados y simpatizantes ni promover su imagen en vallas, era necesaria una demostración de fuerza. Es en ese momento cuando se plantea la convención del PP y recuperar la capacidad de movilización con un lleno en la plaza de toros. Llenar la plaza de toros para el PPCV significaba recuperar el espíritu de las mayorías absolutas y demostrar que el partido había recuperado su capacidad de movilización.

Políticas más reales y menos ideológicas

Pese a que el PPCV de Carlos Mazón no ha girado en su programa electoral, sí que ha centrado sus objetivos en asuntos más humanos que la lengua, la judicialización de la educación y la catalanización, los elementos que suponían el eje de debate de Isabel Bonig.

La economía se ha antepuesto como la punta de lanza del PPCV: las políticas de bajada de impuestos se han convertido en un mantra que está calando en la mermada economía de los valencianos. Según Mazón, esta formula es la que puede generar bienestar, crecimiento económico, creación de empleo y reforzar los servicios públicos.

Madrid, Castilla-León, Feijoó y Andalucía

Pese a que el “ayusazo” y la victoria de Castilla-León han sido bocanadas de aire que el PP valenciano ha sabido aprovechar, también se ha enfrentado a un momento muy crítico en la crisis generada en torno a Pablo Casado. Pese a que el presidente valenciano defendió la presunción de inocencia del presidente nacional, supo girar a tiempo cuando las bases del partido reclamaban un cambio de cara en la dirección nacional.

Sin embargo el cambio de capitán en Génova no ha afectado en demasía, más bien al contrario, Feijoó es un perfil con experiencia de gobierno y veterano que fuera de las conspiraciones de pasillo, ha sabido no meter el bisturí en el PPCV.

Andalucía sin embargo sí que ha roto reglas. Ahora VOX para el PP no es un cooperador necesario, la mayoría absoluta se ve posible. El hundimiento de Ciudadanos y el techo de VOX devuelven la esperanza al PP de que no solo es posible ganar, sino que además se podría hacer sin recurrir a pactos.

La dimisión de Oltra, divide y vencerás

Si la dimisión de Camps fue el principio del fin del gobierno del PPCV. Ahora los populares ven en la dimisión de la máxima detractora de Francisco Camps, la antesala del fin del Botànic. Los populares han sabido jugar bien las cartas y no olvidar en ningún discurso el papel de la víctima de los abusos: no se trataba de una venganza política, sino de hacer justicia de las acciones de encubrimiento que la vicepresidenta de la Generalitat había presuntamente realizado para encubrir a su entonces pareja desde su situación de poder.

La presión que ha recibido Oltra no ha fortalecido a la coalición entre el PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem. Más bien al contrario, ha abierto un abismo entre los dos principales partidos incluso amenazando de quebrar el pacto de gobierno.

El hermano de Puig y Azud, en la cola de las causas judiciales

Del mismo modo que el PP ya tuvo que pasar su calvario judicial, ahora las tornas empiezan a girar también en este aspecto. El largo proceso de investigación sobre el hermano del President empieza a tomar tierra en los tribunales y ampliarse en el entorno del Molt Honorable al aparecer también los papeles relativos a la contratación del hijo de Puig subvencionado por Labora.

Por otro lado el caso Azud se ha convertido en una piñata que ya se ha saldado con la retirada del portavoz del PSPV en les Corts Valencianes Manuel Mata. En ella han aparecido desde presuntos contratos fraudulentos, financiación ilegal hasta el pago del buzoneo de Unió Valenciana.

Menos de año por delante

Salvo adelanto electoral quedan 10 meses para las elecciones y los populares siguen ganando terreno en las encuestas, tanto en la Generalitat como en grandes ciudades como València, Elche, Torrent y Castelló de la Plana. El PP lleva un año trabajando bajo la divisa de “para ganar es necesario creer que se puede ganar” y la demoscopia de momento le está dando la razón.

El verano, lejos de una parada, tiene atisbo de ser simplemente un leve descanso antes de la gran carrera de fondo que se anticipa con el nuevo curso político, que será electoral. El PP de Mazón se siente fresco como un jugador que se ha incorporado en la segunda parte del partido frente a un Botànic que arrastra dos legislaturas de gobierno y no ha conseguido coger oxigeno con el último cambio de jugadores en el Consell.

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