La ciudad, su puerto, las playas y la Albufera

La plataforma ecologista y social Comissió Ciutat Port València opina sobre los efectos negativos de la ampliación del Puerto de València

Los colectivos en defensa del medio ambiente se han vuelto a levantar contra la amenaza de un megaproyecto para la ampliación norte del puerto de València que, pese a estar inspirado por operadores económicos hoy investigados por el Tribunal de Cuentas, parece bendecido por la parte socialista de nuestro gobierno progresista de coalición.

Y digo parece, porque pese a permitir que el proyecto siga avanzando, el presidente Ximo Puig no se atreve a defenderlo abiertamente ni a participar en el debate ciudadano abierto al que ha sido invitado.

Siempre es un empacho explicar la incoherencia entre las ampulosas declaraciones de lucha contra la emergencia climática y la defensa de un proyecto que viene siendo cuestionado por la ciudadanía y la comunidad académica tanto por el riesgo de irreversibles consecuencias medioambientales como por sus repercusiones sobre el territorio y sobre la calidad de vida y salud, de la población actual y de las generaciones futuras.

Y ello, con un coste económico monumental que se financiará con fondos públicos detrayéndolos de finalidades más acuciantes como la salud, la educación o la recuperación del medio ambiente.

La ciudad de València y su área metropolitana tienen unas condiciones excepcionales para vivir. El puerto está integrado en la ciudad y enlaza las playas del norte y las del sur y nuestra Albufera (un privilegio disponer, a tan sólo a diez minutos de la ciudad, de un parque natural espacio LIC de la Red Natura 2000 de la Unión Europea)

En este contexto y con una situación unánimemente aceptada de emergencia climática ¿cómo se puede explicar a la ciudadanía que nuestra mayor inversión haya de ir destinada a convertir el puerto en un aparcamiento de contenedores? ¿es realmente necesaria esa infraestructura? en caso afirmativo, ¿no hay mejor lugar que una ciudad como València para instalarla?

Los colectivos ciudadanos han demostrado tener músculo y ahora se han vuelto a posicionar, como antes lo hicieron con otras batallas que nos han aportado salud, sostenibilidad y belleza: La recuperación de los espacios como Saler (El Saler per al Poble); el Jardín del Turia (Volem un Riu Viu); el patrimonio del barrio del Cabanyal (Salvem Cabanyal); el Botànic (Salvem el Botànic), por citar algunos. El triángulo del bienestar –cultura, salud y sostenibilidad- es la base de la ciudad de proporciones humanas, como dice el filósofo Josep Ramoneda.

Desoír a la ciudadanía e infravalorar, desde los despachos de gestión política, su capacidad de lucha, conducirá, inexorablemente, a perder en un medio plazo los espacios de poder y gestión de los intereses públicos que tanto ha costado recuperar en nuestro país, tras años de expolio por la corrupción. El actual gobierno se sustenta con el apoyo de una ciudadanía concienciada y participativa, y fracasará si lo ignora.

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