El aumento de los botellones en la plaza Honduras ‘tensiona’ el ambiente del barrio

El incremento de las concentraciones tras el verano agrava los problemas que sufre los vecinos y vecinas del barrio cada noche

Los vecinos de la plaza Honduras sufren cada noche botellones y concentraciones por todos los rincones y calles de su barrio. La situación se agrava cada vez más hasta el punto que muchos vecinos padecen estrés y ansiedad al no poder dormir por culpa de los ruidos y el escándalo, según relata uno de los miembros de la Asociación de Vecinos Plaza de Honduras y adyacentes.

“Sufrimos problemas de sonido para dormir de lunes a domingo, pero la masificación es mayor en jueves, viernes y sábado. Todos los días hay botellones y gente poniendo música a toda pastilla en sus coches” explican los vecinos.

Tras el levantamiento del toque de queda y la apertura del ocio nocturno, lamentan que han vivido un incremento “muy grande” y “que encima ha coincidido con el mes de septiembre” cuando hay más presencia de universitarios en la zona. “Este problema lo teníamos antes de la pandemia, pero últimamente esta creciendo y se ha visto marcado por la ampliación de las terrazas. Ahora hay doble de terraza, doble de gente y una saturación absoluta del espacio público” manifiestan.

Según narra un vecino de la zona, en las terrazas de los bares y en los alrededores la semana pasada “un día cualquiera” habían cerca de 2.800 personas sentadas y como mínimo, unos 1.000 jóvenes de botellón o de paso entre una terraza y otra.

Hartos de la situación presentaron hace ya varios meses al Ayuntamiento un informe con la normativa acústica para declarar la zona como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), sin embargo la aplicación “no llega”. El procedimiento explican “va muy lento por lo que sea”. Puede ser, por la saturación de la Administración o posiblemente ya que no hay mucha voluntad política porque aquí no duerme Ribó ni ninguno de su equipo”.

La experiencia de otros barrios como Xúquer o Ruzafa para ser zona ZAS es que el ayuntamiento “dilata hasta que llega el momento de denunciarlo por la vía judicial porque por la administrativa y la del diálogo, no les sirve”.

Aumento de la delincuencia

A los botellones y la falta de sueño, se suma el aumento de la delincuencia en los últimos meses que también están sufriendo otros barrios de la ciudad del Túria como Orriols o Benicalap. En las últimas semanas han amanecido con los cristales rotos de seis portales y de una clínica dental del barrio.”Todas las semanas hay alguna zona donde se encuentra sangre en el piso, las dos últimas agresiones homofóbas han sido en esta zona y la sangre la vimos todos cuando íbamos a comprar el plan” relata uno de los vecinos.

“Hay bandas que venden droga y sabemos en qué lugares y negocios lo hacen porque no se esconden. En julio hubo mucha violencia en las calles que se ve agravada por los botellones y algunos negocios que ofrecen cubatas a 3.50 euros” lamentan miembros del movimiento y explican que “la gente viene a emborracharse y luego todo puede pasar. Les sale al mismo precio emborracharse en el botellón que sentados en una terraza”.

Presencia policial y nueva ordenanza

Aunque la presencia policial haya aumentado recientemente y hayan tomado la medida de cerrar algunas plazas con vallas durante la noche, “no es del todo efectivo”. Los jóvenes buscan otros espacios y si la policía está en una calle se van a la otra y “el problema se amplia y no se reduce porque lo sufren los vecinos de las calles paralelas como Blasco Ibañez o Serpis” exponen desde la Asociación.

En cuanto al nuevo borrador de la ordenanza que sancionará los botellones y las concentraciones con 750 euros, explican que “están escépticos y esperanzados” que funcione, pero de momento solo ven “un titular y una reunión mediática que mínimo hasta dentro de dos meses no se aplicará”

“Todavía nos quedan dos meses de no dormir, de gente mayor sin dormir; dos meses de vecinos con ansiedad y estrés por falta de sueño; dos meses de inseguridad porque tenemos miedo a entrar en los portales donde algunos vecinos han reportado violencia”.

Caceroladas para recuperar las calles

Para recuperar las calles que aseguran “les han quitado y ya no conocen” han planificado diferentes propuestas y actividades sociales en el barrio que explican “tiene un tejido social muy débil al estar lleno de viviendas de alquiler y negocios que no son de barrio si no que producen gentrificación y no sirven para dinamizar y ganar fuerza”.

Antes de verano empezaron la acción de colgar pancartas y hacer caceroladas puntuales, sin embargo la presencia de la prensa les ha animado a retomar esta acción y convertirla en semanal para reivindicar y hacer conscientes que ningún vecino “está solo en el barrio”. “Paramos en verano porque todos los vecinos que pueden se van de la ciudad en vacaciones porque no se puede vivir en su propia casa” manifiesta uno de los miembros de la plataforma vecinal.

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